Buenos Aires parece de a ratos una copia del Far West, sólo que en lugar de la "fiebre del oro", la ciudad sufre la fiebre de las monedas. Desde hace unos años escasea el dinero metálico, fundamental para viajar en transporte público y realizar compras pequeñas, y las monedas ahora valen su peso en oro.

El boleto de los colectivos se paga exclusivamente con monedas; el sistema de tarjetas magnéticas anunciado por el gobierno nacional el año pasado se implementó sólo en algunas pocas líneas. En ferrocarriles y subterráneos se puede pagar con billetes o tarjeta magnética. Los taxis suelen pedir al pasajero que colabore con cambio o monedas, al igual que muchos comercios. Por ende, el metálico es vital para sobrevivir en la ciudad.

Por suerte, hay lugares donde abastecerse. Después de algún kioskero generoso que nos dé cambio (cada vez son menos), la primera parada debería ser el banco más cercano. En horario de atención (de lunes a viernes de 10 a 15), los cajeros bancarios están obligados a cambiarte al menos 20 pesos argentinos (5 dólares) por monedas, seas o no cliente de esa sucursal.

A pesar de esa obligación -dispuesta en la circular 4.846 del Banco Central de la República Argentina-, muchos bancos se niegan a otorgar esa cantidad de monedas. Según el blog Son Cosas Mías!, en esos casos lo recomendable es recordar al cajero la decisión administrativa del Banco Central, y si no resulta, reclamar hablar con un gerente.

Si aún así el banco no te da cambio, se lo puede denunciar a una línea telefónica gratuita dispuesta por el Banco Central. El teléfono es el 0800-999-6663, de lunes a viernes de 10 a 16. También se puede reclamar por mail a monedas@bcra.gov.ar.

El Banco Central también instaló ventanillas especiales en las estaciones de trenes de Retiro, Once y Constitución. Atienden de lunes a viernes de 10 a 17 y cambian 20 pesos por monedas, pero las filas de gente intentando conseguir cambio suelen ser bastante largas.

Por último, las empresas de colectivos también pueden servir como abastecimiento: les sobran las monedas, ya que sólo cobran de esa forma. Se puede conseguir cambio en las terminales de las distintas líneas, aunque a veces cobran una comisión (de dudosa legalidad) de entre el 3 y el 10 por ciento.

Foto: Marcelo Savoini