Hace unos días hablamos de alternativas para conectarnos a Internet cuando estamos en la calle, por medio del alquiler de equipos por hora. Pero en la ciudad también hay una opción más interesante para quienes cuentan con dispositivos móviles (notebooks, netbooks o smartphones): las redes WiFi.

La forma más habitual de encontrar un hotspot es ir a restaurantes o bares, donde por lo general es posible navegar libremente a cambio de una consumición mínima. En otros casos no existe ese requisito, pero el dueño tiene la esperanza de que nos dé hambre o sed mientras trabajamos.

Si no podemos desconectarnos nunca, también hay acceso a la red en el subte, un servicio que ya funciona en todas las líneas, salvo en la H y las estaciones nuevas de la A (Puán y Carabobo). Quizás no sea la mejor idea usar una computadora en plena hora pico, tanto por comodidad como seguridad, pero es un buen momento para revisar los mails con nuestro teléfono.

Además de estos métodos, está la posibilidad de usar redes comunitarias. Una de ellas es Buenos Aires Libre, donde cualquiera puede crear un nodo, acceder a los que ya están disponibles o probar algunos servicios especiales. Otros listados similares son NavegaWiFi o WiFi BsAs, que contemplan incluso a los usuarios de Fon.

Y aunque no suele ser el espíritu de este tipo de conexión, algunos locutorios o cybers brindan accesos pagos. La diferencia con el servicio tradicional de estos negocios, es que no se usa una PC prestada, con lo cual tenemos todos nuestros datos a disposición.

Ahora ya no tenés excusas para estar offline. Si conocés otra forma, te invito a dejarla en los comentarios.

Imagen: WATBlog