Bar

La Ciudad de Buenos Aires está sufriendo una metamorfosis en los últimos años. Las casas bajas, donde antes vivían 4, 6 a lo sumo 8 personas, están siendo compradas y demolidas para construir torres, edificios que pueden albergar 40 familias.

Esto es un problema para la Ciudad por la infraestructura para la que está preparada. Las construcciones no van a la par del desarrollo eléctrico o del suministro de agua, por ejemplo. Pero más triste aún es cuando están en riesgo las casas emblemáticas de la ciudad.

Un bar histórico, La Flor de Barracas, corrió serios riesgos. Fue ofrecido como hotel pero también estuvo la posibilidad de la temida demolición para hacerse la tan indeseada torre. Parece mentira, pero el aviso aún se aprecia aquí.

A veces la historia termina mal, pero en este caso terminó bien y deja una feliz noticia para todos nosotros. Por fortuna o por sentido común, los nuevos dueños no lo hicieron con fines inmobiliarios.

Quienes lo compraron le dieron un destino de bar y respetando exactamente la fachada y el estilo original. Son gente que realmente valora la esencia del lugar, dándole la importancia que se merece y pensando que el cliente sentirá lo mismo por ese valor adicional que solo brindan los años.

El bar está ubicado en Suárez y Arcamedia, a metros del pintoresco pasaje Lanín del barrio de Barracas, claro. Pizzas, pastas, milanesas, bifes, pucheros característicos del bar, podrán seguir siendo disfrutados por los vecinos y por todos los que quieran darse una vuelta.

Un vecino le confió a Eterna Buenos Aireses una alegría inmensa. La verdad es que tuvimos miedo”. No es para menos.

Foto: La Flor de Barracas