El otro día escuché hablar de calesitas, no recuerdo en donde, y me trajo una nostalgia de mi infancia así que pensé en investigar un poco sobre las calesitas porteñas. Para los que nos leen de otros lugares, las calesitas son los carruseles o tiovivos que podemos ver en muchas plazas, actualmente cada vez menos.

La historia de las calesitas en Buenos Aires es bastante antigua. La primera que se instaló en la ciudad fue en 1870 aproximadamente, y estaba ubicada en Plaza Lavalle, entre el Palacio de Justicia y el Teatro Colón. Había sido traída especialmente desde Francia.

Dos décadas después, de la mano de ingenieros franceses y españoles se construyó la primera en Argentina, que fue colocada en la Plaza Vicente López de ese entonces. Luego fueron luthieres italianos quienes abrieron la primera fábrica que construía los órganos de música que iban dentro y posteriormente comenzaron a vender estas calesitas musicales.

Además de calesitas en la ciudad podemos encontrar algunos carruseles, el primero fue fabricado por Sequalino Hermanos (ellos fueron los que realizaron la mayoría de las calesitas de Buenos Aires) que funcionó por primera vez en 1943 en Hidalgo y Rivadava. En el año 1946 fue mudada al Zoo de Buenos Aires hasta que en 1979 la llevaron a la localidad de Ayacucho.

Uno de los atractivos principales en las calesitas y que seguramente muchos de nosotros recordemos es esa piecita metálica que agitaban los calesiteros y que lleva por nombre sortija. Cuando agarrábamos la sortija ganábamos la oportunidad de dar otra vuelta gratis. Esta costumbre nació alrededor de la década del 30 y sigue hasta hoy en día, un clásico en cada vuelta.

Hoy en día perduran más de 50 calesitas distribuidas por la Capital Federal, en  la mayoría de los barrios porteños hay una. Hay un sitio bastante completo llamado Las Calesitas donde podemos leer mucha información, ver fotos y chequear en un buscador la calesita que tenemos más cerca, por barrio o por calle.

Actualmente la mayoría de las calesitas están ubicadas en parques y plazas y son consideradas patrimonio de la ciudad por las historias que encierran. Muchas son verdaderas obras de arte por los caballos y autitos tallados, las pinturas internas y su valor cultural.

Existe un programa llamado Calesitas de Buenos Aires que junto con el Ministerio de Cultura y de la Asociación Argentina de Calesiteros y Afines se encargan de la conservación de este juego. Algunos de sus objetivos son: recuperar las calesitas olvidadas, reconstruirlas y difundir su historia, generar nuevos espacios integrando el juego y otras disciplinas y fomentar el entretenimiento infantil a través de una propuesta cultural que incluye talleres y espectáculos.

Un último dato, en el barrio de Saavedra y aprovechando el año del Bicentenario se recuperó la calesita del Parque General Paz que había dejado de funcionar en el año 1979. Esa calesita había sido inaugurada en 1943 y era una parte muy importante del barrio hasta que con el pasar de los años se fue apagando. Hoy funciona gratuitamente en el parque los días sábados, domingos y feriados.

¡Me olvidaba! También les dejo un excelente cuadro explicativo con todas las calesitas de todos los barrios, su ubicación, año de fabricación y nombre.

Y ustedes... ¿A que calesitas iban? ¿Qué anécdotas recuerdan de esas vueltas? Yo iba siempre a la del Parque Rivadavia ¿Nos habremos cruzado alguna vez?

Foto: K. Manghi (busy)´s