
Ayer navegando por Facebook descubrí un grupo al que estaban unidos varios de mis amigos. Como me interesó lo que proponían en el título entré y empecé a leer. La mayoría era gente joven y apoyaban la restauración de uno de los monumentos más representativos del barrio de Congreso, uno que está cargado de historia, arte y cultura: La Confitería del Molino.
Enseguida me puse en contacto con la creadora Paula Acunzo, quien impulsada por su espíritu idealista y por las historias que sus padres y abuelos le habían contado de la Confitería, decidió convocar a todos los porteños que quisieran a una movida para promover la restauración del lugar. Creó una página en Facebook llamada Para que se restaure la Confitería del Molino y desde allí nos convoca para que el domingo 13 de junio nos juntemos en la puerta de El Molino a las 15 hs para firmar un petitorio para que según ella nos cuenta “…el Estado Nacional la expropie y la restaure con fines culturales/ educativos pero manteniendo la esencia de la misma como Confitería.”
La Confitería del Molino abrió sus puertas por primera vez el 9 de julio 1916 con la misma arquitectura art noveau que conserva al día de hoy. Desde esos primeros años hasta 1997 pasaron por allí innumerables personalidades de la cultura, música, el espectáculo, literatura y la política de nuestro país y del exterior.
En 1930 el edificio sufrió un ataque y fue incendiado en medio de un golpe de estado. Pero eso no lo hizo flaquear y al año siguiente ya estaba funcionando nuevamente en todo su esplendor. Desde esa época hasta mediados de la década del 90´ pasa por varios dueños, pero siempre respetando la estética característica. En el año 1992 la Ciudad de Buenos Aires la declara Área de Protección Histórica y en febrero de 1997 es declarada Patrimonio Histórico Nacional. Ese mismo año cierra sus puertas.
Hoy en día el edificio está muy deteriorado, si pasamos por su entrada vamos a poder ver su fachada gastada y gris. Por dentro, cuentan los que entraron, que los salones no están mucho mejor.
Existen dos proyectos para recuperarlo, ambos en estado parlamentario. Uno consiste en su expropiación por parte del Estado Nacional creando una comisión de diputados y senadores que lo lleven a cabo, y otra en que la restauración queda en manos la Biblioteca del Congreso. Para Paula, es la iniciativa que más la convence.
Los invito a leer un poco más sobre La Confitería del Molino para que tomen dimensión de lo que fue. Y luego, si sienten esas ganas de preservar la historia, acompañen a Paula, y a toda la gente que ya se unió, este domingo por la tarde en la puerta de la Confitería en Callao y Rivadavia a las 15.
Hay que juntar muchas, muchas firmas así que están todos invitadísimos y si tienen ganas difundan la iniciativa.
¡Queremos que El Molino vuelva a girar en la esquina!
Foto: Alejdos










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