¿Cargás el karma de terminar el fin de semana con un embole para 400 y aunque le ponés onda para salir no sabés muy bien dónde ir? ¿Padecés ese síndrome depresivo no explicado por la ciencia que aqueja a muchos cuando comienza a caer la tarde de domingo? Tal vez haya un secretito en la city que deberías desentrañar como la cura perfecta para ese mal. Se llama, justamente, Antidomingo y es una mezcla de refugio y oasis para aquellos que no puede evitar sentirse un poco in blue cuando el lunes queda demasiado cerca.

Un portón gris macizo que no dice mucho y desorienta un poco. Un recibidor con butacas de cine y un enjambre de lamparas cual Medusa prometen algo. El ambiente es más que acogedor con espacios múltiples llenos de almohadones y mesitas bajas para charlar y estirar un poco más la fiaca. Todo el lugar está lleno de detalles personales como lámparas, cuadros y posters. Antidomingo transmite a cada paso la sensación de haber llegado a un lugar con la particular capacidad de cambiarte el estado de ánimo. Y aunque suene muy new age, es así.

La carta es muy sencilla y con fuertes notas naturalistas. Las porciones no son abundantes lo cual es una lástima porque los platos son muy sabrosos, de factura home made. Muy buena calificación para la cazuela de pollo y no se pierdan las empanadas como entrada: ¡masa casera y todo! Hay que armarse de paciencia y relajarse. La atención es buena pero a un ritmo en extremo tranquilo.

Y el plus: la posibilidad de ver distintas bandas y espectáculos en vivo, que se van anunciando en su Fan Page en Facebook durante la semana. Si bien el fuerte de AntiDomingo es su pelea contra el final del finde, (valga la redundancia), también está abierto los jueves y se presenta como una opción más para darle la bienvenida a esas maravillosas 48 horas donde muchos de nosotros gozamos del tiempo libre.

AntiDomingo queda en Pinto 4860, en Saavedra. La entrada cuesta $15 e incluye una consumición. Está abierto desde las 19.30 hasta la medianoche, momento en el cual se escucha el famoso Taza taza, cada uno para su casa, y se deberá tomar fuerza para afrontar ese dolorcito habitual llamado lunes. Y probar si en antídoto funcionó.

Foto: AntiDomingo