Hace algunos años, recorriendo la avenida Juan Bautista Alberdi entre Caballito y Flores, me encontré con que algunas cuadras tenían la totalidad de los edificios en construcción. No importa si antes había un negocio o una casa, la situación era la misma: la edificación de nuevas torres, que hasta llegaron a amenazar el suministro de servicios públicos.

Hoy, este panorama afecta no solamente a esos barrios, sino a diversas zonas de la Ciudad. Los vecinos empezaron a ver cambios drásticos en el entorno, que los llevó a crear organizaciones, para ahora llevar juntos su mensaje a los legisladores.

El reclamo se dio en la Jornada de Patrimonio Urbano, que contró con la presencia de diputados del PRO, Diálogo por Buenos Aires y la Coalición Cívica. Allí, diversos grupos barriales de todos puntos de Buenos Aires junto con la Asociación Civil Basta de Demoler y la Fundación Ciudad, pidieron que los lugares donde viven dejen de perder su identidad.

La principal queja es que la historia y morfología desaparecen en nuevas construcciones de dudosa estética. El presidente de Basta de Demoler, Santiago Pusso, advirtió que "Palermo, como lo conocemos, va a desaparecer". Entre las distintas iniciativas impulsadas por Pusso, estuvo el freno de una obra en pleno casco histórico.

Otro ejemplo lo da Silvana Canziani, representante de la Boca: "Nos negamos a las torres, porque vamos a perder nuestra identidad de barrio". ¿Se imaginan las históricas casas y conventillos de Caminito convertidas en grandes edificaciones? Sería destruir una parte de la esencia porteña.

Las agrupaciones también coinciden en que la falta de un control estricto por parte del Gobierno, favorece la proliferación de estos negocios inmobiliarios. Por eso, hay en marcha otros proyectos, como proteger los edificios de la City. Ojalá que estas reuniones y propuestas lleguen a buen puerto, para que no se termine la magia y diversidad de nuestra gran ciudad.