La solución fue anunciada en junio. Pero aún no tuvo un final. En la peatonal Florida continúan las quejas porque el Gobierno le limitó la exposición de mercadería a los manteros que solo fueron autorizados a trabajar a partir de las 18hs. lo que no conforma a los negocios de la zona.

Lo cierto es que intentaron desalojarlos. Durante varias semanas hubo operativos con la Policía Federal y la Metropolitana. Finalmente, el Gobierno de la Ciudad cedió y llegó a un acuerdo que, si bien no fue oficializado se sabe que hoy en día los vendedores callejeros no están hasta las seis de la tarde. A partir de esa hora se instalan en el tramo que va desde Viamonte hacia Rivadavia de la peatonal comercial. Entonces, hasta aproximadamente las nueve de la noche, son unas tres horas en las que en la franja central de Florida se pueden encontrar muchas cosas y a precios baratos.

Por lo tanto, aún no hicieron la distinción entre los que venden productos artesanales y los que no lo hacen. Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público dijo: “Entendemos que Florida debería estar liberada durante todo el día, pero éste es el arreglo al que pudimos llegar”.

Pero para el presidente de la Asociación de Amigos de la calle Florida, Héctor López Moreno: “el acuerdo es una vergüenza porque el espacio público no se negocia. Acá les dan espacio gratis para vender mercadería de dudosa procedencia y sin pagar impuestos. A nosotros las ventas nos caen un 30% y estamos estudiando iniciar un juicio al Gobierno porteño por el lucro cesante que nos genera, que ronda los US$ 20 millones”.

Desde el Ministerio de Espacio Público afirman que se les ofreció a los manteros reubicarlos en otros lugares de Buenos Aires, en ferias y espacios autorizados para la venta. Pero los vendedores se negaron: es difícil encontrar otra zona tan concurrida como por Florida. Según los funcionarios antes del acuerdo eran unos 500 los vendedores de Florida, y ahora quedaron entre 360 y 370, pero el tramo peatonal de Perú, entre Rivadavia y Diagonal Sur, suma más de 100 vendedores por cuadra.

En la arteria en la que circulan miles de extranjeros por día, el tema seguirá latente. Hasta que a los manteros les aseguren seguir trabajando sin perjudicar a los locales de la zona.

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