Son horribles, parten al medio la geografía y recuerdan a épocas muy tristes de Argentina. Llegaron un día hace nueve años y se quedaron ahí para siempre. Estoy hablando de las vallas policiales que dividen en dos a la histórica Plaza de Mayo, que ya se convirtieron en parte del paisaje pero que no siempre estuvieron ahí. Por eso, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires junto con la ONG Basta de Demoler renovaron su reclamo para que que las saquen.

A través de una nota forman a la Policía Federal y al Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, con el argumento de que las vallas “impiden la libre circulación de peatones, menoscaban el valor patrimonial de la Plaza y constituyen un elemento antiestético en uno de los lugares más visitados de Buenos Aires", según palabras de Gerardo Gómez Coronado, defensor adjunto.

Ese vallado llegó para quedarse en diciembre de 2001, en medio de las masivas protestas ciudadanas, y cuando la Plaza de Mayo se había convertido en un escenario recurrente para el encuentro de los manifestantes. La excusa en ese momento fue evitar el acercamiento de las marchas a la Casa de Gobierno. Pero nunca fueron retiradas.

Entre los fundamentos para este pedido, Gomez Coronado señala que la Plaza de Mayo fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942 y que está emplazada en el Area de Protección Histórica APH1, protegida por el Código de Planeamiento Urbano. Esta norma establece que en la Plaza sólo se permiten trabajos de conservación y mantenimiento de los elementos preexistentes, por lo que cualquier proyecto para modificarla debe contar con la aprobación de Consejo de Planeamiento Urbano y aprobado por ley.

Además de ser estéticamente espantosas y de obligarnos a dar grandes rodeos cuando tenemos que atravesar la Plaza, esas vallas ya perdieron todo sentido desde que en el 2005 la Casa Rosada cuenta con un vallado propio. Yo apoyo la moción para que las saquen. ¿Y vos?

Foto: Two Boxers