Gracias a las sugerencias de uno de nuestros lectores, comenzamos la exploración gastronómica en nuevos barrios de Buenos Aires. Asi fue como hace unas semanas hablábamos de Boedo Antiguo y ahora es el turno de Pan y Arte (Av. Boedo 878). Se trata de un lindo lugar con rica comida mendocina y a precios moderados.

La Ambientación

El lugar es moderno y mezcla elementos artísticos con elementos propios del bar. En las paredes hay varios cuadros colgados que, según nos informó el encargado, cambian mes a mes. Posee una larga mesada de madera, como si se tratara de un viejo almacén. Haciendo honor a su comida mendocina, encontramos algunos toneles de vino.

El lugar tiene una amplia vereda, en la que hay varias mesas debajo de un toldo. Me parece ideal para disfrutar de noches primaveriles como la que tocó el sábado pasado, cuando fuimos. Boedo, si bien es avenida, no es tan ruidosa como otras de Buenos Aires, por lo que permite comer y charlar. La zona tiene bastante movimiento y es fácil encontrar dónde estacionar el auto.

La Comida

Realmente no conocía la comida mendocina (ni siquiera podía imaginar que hubiera una culinaria típica de esta provincia. La sorpresa fue grande al ver la carta: el menú varía desde ensaladas calientes y frías hasta elaboradas preparaciones con carne pasando por empanadas y platos vegetarianos. En nuestro caso pedimos como entrada unos tomates rellenos con queso y albahaca. Vinieron 3, por lo que si pensábamos compartir entre dos, deberemos luchar por ellos. De cualquier forma de sabor estaban bien: tomate, queso y albahaca son siempre una buena combinación.

Como primeros platos pedimos una masa de carne. A mi me resultó realmente extraordinaria. Una masa suave pero consistente, con un gran sabor. De alguna manera parecía una empanada gigante. La carne estaba bien cocida y tenía un sabor realmente interesante. Se mezclaba súper bien con la cebolla y los morrones. Una ensalada de lechuga acompañaba y creo que era un toque necesario para mitigar un poco tanta carne. El plato era realmente abundante.

El otro plato que pedimos fue una ensalada de arroz yamaní con vegetales. Era un plato bastante abundante y sabroso. No fue el plato que yo había pedido por lo que no se exactamente qué vegetales tenía, pero sin dudas estaban bien combinados. Creo que lo mejor habría sido pedir este plato realmente como una ensalada, para acompañar otra cosa, pero de cualquier forma estuvo bien y fue satisfactorio.

De postre pedimos un crèpe "Lola Mora", flambeado al rhum, con frutos del bosque y una bocha de helado. Yo soy muy resistente a las cosas empalagosas y este postre me gustó. Sin embargo tengo que reconocer que era muy dulce. El helado era muy rico, pero el crèpe, entre los frutos del bosque y un baño en miel quizás terminaba siendo muy dulce.

La atención

Apenas llegamos nos acomodaron en la mesa reservada para nosotros. Nos acercaron la carta y se mostraron siempre atentos, tanto para retirar las botellas vacías como para atender nuestros pedidos. La comida no tardó en llegar y estuvo bien sincronizada: apenas terminábamos la entrada estaban trayendo los platos principales. Los mozos que nos atendieron (fueron varios) siempre se mostraron serviciales y predispuestos, por lo menos nos atendían con una sonrisa, algo difícil de cruzar hoy en día.

Los precios

Los precios de este restaurante son realmente moderados. Compartiendo una copa de vino (otra vez era el conductor designado, así que no podía beber demasiado) con la entrada, los platos y el postre, uno debe esperar gastar unos $60. La carta de vinos es realmente variada (hace honor a su nombre) así que si alguien desea disfrutar de esa delicia mendocina, deberá sumarle unos $10 a la cuenta, aproximadamente.

Conclusiones

10/10

A veces nos pasa que, en Buenos Aires, como es una ciudad grande, terminamos visitando siempre los restaurantes de nuestro barrio. Yo creo que Pan y Arte es uno de esos por los que vale la pena hacer un viajecito. El lugar en sí vale la pena; como funciona una fundación cultural, planificando un poco la salida es posible también disfrutar de música en vivo o algún espectáculo. La comida me resultó súper sabrosa y, aunque no las probamos, vi pasar unas picadas realmente atractivas. Es una buena combinación entre un lugar chic que perfectamente podríamos encontrar en Palermo, pero con un ambiente mucho más relajado. Es la primera vez que pongo un 10 en este Rincón Gastronómico y fundamentalmente se debe a que salí satisfecho no sólo con la comida sino con cada aspecto de la velada.