Las barreras en los cruces de ferrocarriles traen muchos problemas, que van desde las demoras para el tránsito hasta el riesgo de accidentes para quienes no las respetan. Con la idea de evitar estos inconvenientes, se anunció la construcción de 25 pasos bajo nivel. Pero los vecinos de Villa Devoto creen que, si bien traerá soluciones a muchos, el proyecto les creará otras complicaciones.

La historia empezó cuando descubrieron dónde se instalarán los túneles: el cruce de las calles Llavallol y Cuenca con las vías de la línea Urquiza, a la altura de la estación El Libertador. El reclamo, que ya motivó protestas y reuniones con el Gobierno porteño, es por la utilización de calles internas de la zona en lugar de las principales avenidas, como Beiró o San Martín.

El problema está en que Devoto es un barrio de casas bajas y bastante tranquilo. Si los vehículos empiezan a circular por Llavallol o Cuenca para evitar las barreras, aumentarán el ruido y la contaminación en la zona residencial. Además, los chicos deberán tener más cuidado al jugar en la calle, salvo que se instalen semáforos o reductores de velocidad.

La situación es conflictiva porque hasta ahora, sólo pudieron mantener una charla con técnicos del Ministerio de Desarrollo Urbano que les dejó sabor a poco, y todavía se desconocen los resultados de un estudio de impacto ambiental.

Tampoco hubo una audiencia pública, para que todos puedan plantear sus inquietudes, algo que recién se hará entre fines de octubre y principios de noviembre. Lo bueno, es que un legislador ya preparó un proyecto de ley para construir los cruces en las avenidas. Pero mientras tanto, los vecinos le bajaron la barrera a la idea original...