No hay recolección de basura en la Ciudad

En toda gran ciudad, uno de los problemas más difíciles de afrontar es la recolección y tratamiento de residuos. Desde ayer, por un conflicto gremial, se encuentra suspendida la recolección. Es fácil ver cómo se acumulan bolsas en todas las esquinas, los tachos de basura rebosantes y los nuevos contenedores que hay en algún barrios están al tope de su capacidad. Ayer, el Gobierno de la Ciudad dispuso un operativo especial, en el que más de 200 operarios salieron a recolectar residuos en los lugares donde la acumulación se hizo más crítica; en algunos casos se usaron camiones como contenedores transitorios.

Aparentemente se había evaluado la posibilidad de decretar la emergencia sanitaria para la ciudad, pero se desistió de la idea por lo menos hasta el momento. El paro bloquea los tres rellenos sanitarios del CEAMSE en el conurbano bonaerense, pero también afecta a las cuatro plantas de transferencia que se sitúan en Pompeya, Flores, Colegiales (estas tres en Capital) y en Almirante Brown.

El paro en principio era de 48 horas y, según informa La Nación, a las 11 habrían comenzado las reuniones para intentar resolver el conflicto. De no llegar a haber una solución, se podría continuar de forma indeterminada con la medida de fuerza.

El Gobierno Porteño ha pedido que no se saquen más residuos a la calle para evitar una mayor acumulación en las vías públicas. Por lo menos el tiempo ayuda, ya que si hubiera llovido, muy probablemente toda esa basura habría comenzado a tapar desagües y creo que conocemos todos los efectos de la lluvia en la ciudad.

Una de las cosas que me llamó mucho la atención es el volumen de residuos que se generan en tan sólo 1 día. Y creo, aprovechando alguna onda verde que se dio por el blog, importante que reflexionemos sobre ello. En la ciudad no se separan los residuos, por ahora, por lo que día a día desechamos desde material orgánico que se pudre rápidamente hasta latas que podrían haber aguantado días en nuestras casas sin largar olor. Además, es muy común que todo lo que compremos tenga algún tipo de envoltorio (famoso es el caso de las pizzas Sibarita, en algún momento la caja era más cara que la pizza misma) completamente innecesario, como por ejemplo que la pasta de dientes venga dentro de una caja de cartón.

Creo que como consumidores tenemos que tener en cuenta el alto grado de responsabilidad que tenemos en nuestras elecciones de compra. En algunos países se cobra por bolsa desechada, logrando que cada ciudadano intente reducir al mínimo la cantidad de basura que genera. No creo que sea aplicable a Buenos Aires el modelo, pero sí creo que hay que empezar a concienciar en serio. No sólo apagar las luces es hacer ecología.

Foto: La República