Cada vez que llueve y Buenos Aires se inunda, el Arroyo Maldonado se convierte en uno de los principales protagonistas de las noticias. Es un curso de agua que corre entubado bajo la superficie y, si colapsa, llega a invadir las calles de algunos barrios. Pero, como si esto fuera poco para preocupar y enojar a los vecinos, resulta que una vez pudo dividir la Ciudad en dos.

Aunque hoy los límites de nuestra Capital son el Río de la Plata, la avenida General Paz y el Riachuelo, la historia era distinta dos siglos atrás. Antes de que Belgrano y Flores se incorporaran como barrios en 1887, el arroyo también hizo las veces de límite natural. El nombre viene de una leyenda referida a La Maldonado, una mujer que llegó desde España junto a Don Pedro de Mendoza en 1536, y habría sido abandonada en sus márgenes.

Lo curioso es que, incluso antes de entubarlo, las inundaciones eran un problema bastante común. Hacia fines del siglo XIX, con cada crecida de las aguas, los policías pitaban para que aparecieran los bomberos con botes inflables. ¿Y cuál fue la primera solución? Convertirlo en un canal navegable que atravesaría todo Buenos Aires hasta el sur del Conurbano.

Esto se dispuso por un proyecto de ordenanza publicado en el Boletín Municipal del 25 de agosto de 1924. La propuesta era canalizar el Maldonado desde el Río de la Plata hasta la avenida Circunvalación (hoy General Paz) y crear una ramificación del barrio Vélez Sarsfield a los Nuevos Mataderos y, desde ahí, hasta el Puente Alsina. ¿El destino final? El Riachuelo.

Esa medida fue rápidamente desechada y se optó por hacerlo subterráneo. Los trabajos empezaron con las primeras excavaciones de 1929 y toda la obra demandó 5 mil toneladas de hierro en barra, 20 mil de cemento, 70 mil de pedregullo y 55 mil de arena. Su curso empieza a la altura del Aeroparque porteño, siguiendo por las avenidas Intendente Bullrich y Juan B. Justo, para continuar hasta la estación San Justo en la provincia de Buenos Aires.

Con el paso del tiempo, hubo innumerables proyectos para mejorar su infraestructura y evitar que rebalse. Para colmo, también trae inconvenientes para el transporte, porque no permite construir líneas de Subte en las zonas que atraviesa. De todas formas, ¿se imaginan cómo sería si estuviera en superficie, siguiendo el plan original?