Hace poco me divertí durante un rato llevando la contraria a dos personas que hablaban sobre lo grandiosa que era la opción de recorrer Buenos Aires en esos busecitos turísticos amarillos y de dos pisos, que van por ahí llevando gente con sombrero y lentes oscuros, cámara en mano y cuello estirado en un esfuerzo por no perderse detalle del paisaje que corre a velocidad constante a lado y lado. Ya Polly escribió sobre los beneficios de esta forma de conocer la ciudad y cada cual es libre de elegir su camino, pero en pro de esta misma libertad voy a hacer una contrapropuesta, movida por la fobia que le tengo a los paseos evidentemente programados.

Ante todo prefiero derivar, ir por ahí permitiendo que una regla arbitrariamente puesta de antemano o la casualidad o mi capricho me guíen. A veces esto puede resultar angustiante pero es un ejercicio maravilloso practicado por la Internationale Situationniste hacia mediados del siglo XX, que invita a otro tipo de reconocimiento urbano y a perderle el miedo al territorio desconocido -igual nunca sobra un poco de prudencia.

Pero si no se atreven a tanto, voy a proponer mi versión del Buenos Aires Bus:

Antes de empezar, recomendaciones básicas:

1. Recolectar monedas de kiosco en kiosco o en algún banco, mejor, para evitar problemas con los que atienden, pues se molestan si sienten que tratas de arrebatar sus preciosos objetos metálicos.
2. Conseguir un buen mapa de Buenos Aires, entre más completo mejor. Es decir, que no se limite al Centro, Retiro y Puerto Madero.
3. Comprar en la calle una Guía T.
4. Recordar que el Subte -como cualquier sistema cerrado de transporte- será su mejor amigo durante el viaje y que preguntando se llega a Roma.
5. Ir con la menor cantidad posible de objetos valiosos u ostentosos, casi siempre es mejor poder pasar inadvertido. No digo que no lleven cámara pero pueden dejar el oro y los tres mil dólares en casa o en el hotel.
6. Renunciar a las expectativas para recuperar la sorpresa y la emoción infantiles de descubrir el mundo.

Ahora algunas paradas y la estación de Subte correspondiente para llegar fácilmente:

Florida
Cómo llegar: Subte B, estación Florida, que los deja en Florida y Corrientes. Reconocerán la calle por el mar de gente que por ella transita caminando.

Plaza de Mayo
Cómo llegar: Subte A, estación Plaza de Mayo (la última).

Congreso Nacional
Cómo llegar: caminando desde plaza de Mayo por toda la Av. de Mayo, derecho, derecho. No hay pierde, son aproximadamente 15 cuadras.

San Telmo
Cómo llegar: Subte C, estaciones San Juan e Independencia (Gracias, Alejandro, por la corrección)

Puerto Madero
Cómo llegar: Subte B, estación Leandro N. Alem (la última). Ahí deberán caminar hacia Luna Park, y cruzar la Av. L.N. Alem.

Plaza Italia
Cómo llegar: Subte D, estación Plaza Italia.

Palermo
Cómo llegar: Subre D, estaciones Palermo, Plaza Italia o Scalabrini Ortíz.

Recoleta
Cómo llegar: Subte D, estaciones Pueyrredón o Facultad de Medicina.

Plaza Lavalle
Cómo llegar: Subte D, estación Tribunales.

NOTA: Me dirán que no tiene sentido porque la gracia del bus es que les muestra la ciudad, en cambio en Subte no se ve nada. Es cierto en parte, pero también se puede caminar o viajar en colectivo (bus, bondi o como quieran llamarlo) para lo cual recomiendo que consulten su Guía T o comoviajo.com

Foto (CC): Jorge Gobbi