Algunos las odian, otros le tienen fobia, otros gustan de darles maíz de la mano y disfrutar su curiosa compañía. Pero algo si es claro, no pasan desapercibidas. Jamás. Hablo de las palomas de Plaza de Mayo. Son miles, montones y están por todos lados. Si trabajás en el centro de la Ciudad seguramente las ves varias veces al día. ¿Sabés porqué están ahí?  Todo tiene una explicación. Te voy a contar porqué estas simpáticas (para algunos) amigas llegaron al Microcentro para hacerlo su hogar.

Hace muchos años, allá por la década del 30, un jubilado bastante humilde, llamado Benito Costoya vivía en la Costanera Sur en donde criaba palomas. Tenía muchísimas de varias especies y adiestradas. Por ejemplo, Benito tocaba un silbato y las aves iban a comer, volaban o lo seguían.

Tal era dominio que tenía sobre los pájaros que un amigo le sugirió que sacara provecho de eso y mostrara la habilidad de sus palomas al mundo. El mundo, en este caso, se acotaba a Buenos Aires y, más precisamente, a la Plaza de Mayo. Así que allí fue Benito con sus palomas y su silbato, haciéndolas volar a cambio de una propina. Por las noches volvía junto a sus amigas plumíferas y su dinero ganado a su casa de Costanera.

La Municipalidad de aquella época empezó a notar que la "suelta de palomas" atraía gente y aplausos así que decidió darle una suma de dinero para la manutención de los animales, que para este momento ya estaban presentes en fiestas patrias y otras conmemoraciones a modo de atractivo.

Pero todo acabó en el año 1937 cuando Benito murió. Se terminaron los "shows", pero las palomas acostumbradas a volar a la Plaza decidieron quedarse allí, entre los árboles del barrio y los edificios aledaños. Y obviamente, se fueron reproduciendo.

Hoy ya conocemos la historia. Plaza de Mayo está repleta de estas palomas que para muchos son parte del paisaje pero a la vez fueron depredadoras de algunas especies de plantas que había antiguamente (al ver que las palomas acababan con ellas fueron cambiadas). Se intentaron con algunos elementos repelentes, que no las dañan y las ahuyentan, pero con el tiempo siempre regresaban.

La historia de las palomas y la Plaza ya tiene años ¿es cierta? ¿es leyenda? lo cierto es que de boca en boca se fue propagando y es una manera, aunque sea "romántica", de explicar a esos moradores eternos del sitio que fue testigo de muchísimos acontecimientos que vivió nuestra Ciudad.

Foto: Polly Pop