Puerto Madero, no lo podemos negar, es uno de los barrios más exclusivos de nuestra Ciudad. Hace ya varios años que viene creciendo a pasos agigantados. Edificios que se alzan modernos, restos que se multiplican al lado del río, mucha gente paseando por allí los fines de semana y muchas nuevas (y caras) propiedades con vistas únicas y comodidades varias. Si estás planeando visitar Buenos Aires o simplemente vivís acá pero no conoces a fondo la historia de este coqueto barrio, en este post te cuento algunos detalles para que sepas más sobre éste, uno de los barrios más nuevitos.

Buenos Aires ha sido siempre una ciudad portuaria. La cercanía al río hacía que fuera éste su principal vía comercial. Pero nuestra ciudad tenía un problema, como las orillas eran poco profundas los barcos no podían acercarse mucho y terminaban a varios kilómetros de distancia descargando mercadería y bajando pasajeros los que debían trasladarse a tierra por medio de lanchas y barcos pequeños. Para la década de 1880 era inevitable no pensar en una idea para ampliar el puerto, crear un muelle y armar una estructura que soportase todo el crecimiento económico. Se presentaron varios proyectos, pero el ganador y que sería el que se llevaría a cabo, fue el presentado por Eduardo Madero (obviamente, de ahí toma el nombre el barrio), un comerciante argentino.

Las obras para el proyecto Puerto de Buenos Aires estuvieron guiadas por los ingenieros Eduardo Simpson y James Dobson. Buscaban una imagen moderna para la Ciudad, con puentes giratorios y grandes diques cerrados e intercomunicados. La construcción inicio el 1 de abril de 1887 y termino 10 años después, el 31 de marzo de 1898.

Felices todos con las obras finalizadas se comenzaron a edificar los famosos "docks" de Puerto Madero, esas gigantes construcciones de ladrillos que todos vemos cuando pasamos por allí. La finalidad de estos era ser usados como silos o como depósito para la mercadería que debía ser exportada. Tienen por lo general entre tres y cuatro pisos y un sótano, aunque como todos sabemos hoy en día ya no se usan con esos fines.

El apogeo del Puerto de Buenos Aires duró solo una década, tanto era el movimiento que había y a causa de las nuevas dimensiones que estaban tomando las embarcaciones en ese entonces, se decidió ampliarlo. Era el año 1911 y hasta 1925 se trabajó en la remodelación que dio vida al Puerto Nuevo, una ampliación hacia el norte con un diseño de dársenas abiertas que continúa operando hasta el día de hoy. Así fue como el antiguo Puerto Madero comenzó a perder su brillo. Los años pasaron y la dejadez se apoderó de él hasta convertirlo en un terreno casi baldío. Una pena para un sitio que se podría aprovechar por su cercanía al río. Hubo varios proyectos por sacarlo a flote durante todas las décadas que siguieron, pero ninguna terminaba de realizarse.

Hasta que llegó el año 1989 y el Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación junto con la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y la Secretaría General de la Presidencia de la Nación decidieron recuperar todas esas hectáreas de terreno y convertirlo en un barrio más, habitable, de la geografía de nuestra Ciudad. Así se formó la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A que buscaría la urbanización del lugar, convertirlo en un punto neurálgico de actividades, comercios y recreación. Y el 6 de diciembre de 1996 llegó ese gran día, el Consejo Deliberante incorpora a Puerto Madero como el barrio nº47 de la ciudad y un día más tarde, en un acto inaugural se coloca la placa recordatoria. Había renacido Puerto Madero tal como lo conocemos hoy.

Hoy en día el barrio cuenta con innumerables locales gastronómicos, cines, comercios. Hasta se está planificando un shopping para el año 2013. Espacios verdes hay por montones, el Parque Mujeres Argentinas o el Parque Micaela Bastidas, entre otros. Y la actividad inmobiliaria es una de las que más repuntó en la zona.

Puerto Madero es lindo por donde se lo mire, y promete más en el futuro. Si visitas Buenos Aires no dejes de ir, sacarle fotos y pasar por el Puente de la Mujer o visitar la Fragata Sarmiento. Es un paseo casi obligado si estás por acá. ¡No te lo pierdas!

Foto: Nicolás Lope de Barrios