Pocos días después de llegar a vivir a Buenos Aires -porque sufro del mal del judío errante- quise hacer un viajecito corto para aprovechar el final del verano. Como conocía poca gente y debía acostumbrarme a la soledad que implica irse de casa, decidí hacerlo sin compañía y me puse a revisar las rutas de trenes interurbanos. Mi presupuesto era mínimo pero cuando realmente se quiere viajar, ese no es un problema. Buscando y comparando posibilidades elegí finalmente que mi destino sería la ciudad de Rosario, ubicada a 300 kilómetros de Buenos Aires hacia el norte. Mi experiencia allí no es tema para este blog (aunque debo decir que es una ciudad preciosa), pero la historia da pie para hablar un poco sobre un nodo fundamental del sistema de transporte porteño: la estación de Retiro.

Retiro es el lugar de donde salen los trenes que van al norte de la provincia de Buenos Aires y más lejos aún, a las ciudades del norte argentino. Para mí, que vengo de una ciudad de proporciones totalmente distintas a las de esta inabarcable capital (y para colmo sin trenes), tener que descubrir el misterioso funcionamiento de la estación de grandes estructuras metálicas, la lógica su disposición, encontrar la plataforma correcta antes de perder el último vagón, fue aterrador. Me sentía como una niña perdida del campo que acabara de llegar en un carro de los años 30, arrastrada por la multitud que no duda un segundo qué camino tomar... por fortuna hablo castellano y preguntando llegué, al menos, a Rosario.

Como no creo ser la única que no termina de entender ese caótico lugar, aquí va una breve explicación -que recomiendo completar con las preguntas pertinentes, llamadas y mapas-: las líneas que desde Retiro van al Gran Buenos Aires son:

  1. Metropolitano – Línea San Martín, cuyo destino final es Pilar, pasando antes por barrios de Capital como Palermo, Chacarita y Villa Devoto .
  2. Ferrovías – Línea Belgrano que, con paradas intermedias entre las que se cuentan Munro, Villa Adelina y Don Torcuato, se dirige finalmente a Villa Rosa.
  3. TBA – línea Mitre; ésta se divide en tres ramales: José León Suárez, B. Mitre y Tigre, que pasa por la zona de Vicente López y San Isidro.

También es posible desde allí llegar a ciudades como Rosario, Santa Fé, Tucumán, Mendoza y Córdoba. Los trayectos son largos, en verano hace un calor infernal y -no hay que mentir- no son los vehículos más cómodos, pero se convierten en una opción cuando te enteras de sus precios irrisorios, que pueden estar alrededor del 10% de lo que pagarías por el trayecto en bus.

Sobre la avenida Dr. José María Ramos Mejía entre la avenida del Libertador y la calle Padre Carlos Mujica se alzan los edificios que conforman el acceso a la estación de trenes, pero la terminal de buses se extiende hasta la avenida Antártida Argentina -la misma Ramos Mejía que da un giro hacia el norte-. Cruzando la avenida se encuentra la plaza Fuerza Aérea Argentina y allí la Torre Monumental, donada en 1916 por residentes ingleses para celebrar el centenario de la Revolución de Mayo. Esta plaza y las otras dos contiguas que conforman la zona verde más importante del barrio (la plaza San Martín y la plaza Canadá) son buenos lugares para sentarse un rato a tomar unos mates, charlar o tomar fotos.

Foto: emily g