Cuando era chica, en un momento claramente pre-internético, la biblioteca del barrio era un lugar fascinante, y visitarla siempre fue una aventura: hurgar en sus archiveros metálicos, descifrar el orden de las fichas por temas, llenar el formulario para retirar los libros, ocupar un espacio en las mesas enormes de madera, pasar las horas envuelta en el particular olor a papel y libros... pequeños placeres que se van diluyendo por el avance de la tecnología y el cambio de los hábitos de lectura y estudio. Debe ser la nostalgia lo que me enganchó con la noticia de que este verano las bibliotecas porteñas tienen preparada una serie de actividades poco convencionales para acercar a la gente a estos espacios que se reconvierten al ritmo de la época.

Talleres de lectura y escritura, muestras de arte, teatro, seminarios y conferencias, entre otras actividades, le dan forma a esta oferta variada y multidisciplinaria, una apuesta de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura que celebro, y que tiene el ambicioso objetivo de que las 29 bibliotecas porteñas se conviertan en inesperados escenarios para pasar el verano, tengas la edad que tengas.

Hoy hay al menos dos actividades previstas:

  • Leer en familia, una guía de lecturas coordinada por Susana Itzcovich. En la biblioteca Martín del Barco Centenera, Venezuela 1538, Capital. A las 18 hs.

  • Cuatro aventuras, cuatro escritores: Quiroga, Melville, Verne y Conan Doyle, de Fabián San Miguel. En la biblioteca Ricardo Güiraldes, Talcahuano 1261, Capital. A las 19 hs.

Lo más interesante es que mediante esta actividad, los porteños vamos a tener la posibilidad de conocer bibliotecas que no conocíamos ni teníamos en cuenta, y al mismo tiempo, enterarnos del enorme abanico de actividades que éstas proponen durante todo el año, como los clubes de lectura. Por si no sabías, cualquier persona puede asociarse a las bibliotecas haciendo un pequeño aporte; te entregarán un carnét con el que se pueden retirar hasta dos libros por 15 días, con posibilidad de renovar el plazo estipulado en cualquier otra biblioteca de la ciudad.

Y mientras que en otras partes del mundo la biblioteca pública es de uso corriente para estudiar o para pensar ideas, en Buenos Aires parece que de a poco se está instalando el fenómeno. Para conocer todas las actividades previstas chequeá acá o comunicate al 4811-2488, interno 12.

Yo hace años que no piso una biblioteca porteña. ¿Y vos?

Foto: rachel_titiriga