El carnaval es una tradición que, en Buenos Aires, reune a miles de personas en cada barrio para disfrutar de música y desfiles, cuyos protagonistas utilizan disfraces muy coloridos. Pero esta costumbre es distinta en otras latitudes, donde se celebra con distintos matices. Y en una Ciudad que congrega muchas colectividades, mañana descubriremos cómo son los festejos en Bolivia, gracias al encuentro que habrá en el Parque Avellaneda.

A partir de las 11, arrancará el Jisk'a Anata (fiesta chica, en lengua aymara), donde se exponen los distintos bailes típicos de distintas comunidades bolivianas. Algunas de sus características principales son los sonidos provenientes de distintos instrumentos, como pinquillos, tarqas, mohoseños, sikus, pututus y wankaras, y las vestimentas de muchos colores.

La festividad está relacionada con los pueblos originarios andinos, que rinden culto a la Pachamama (Madre Tierra), agradeciendo por los frutos recibidos durante la época de cosecha. Hoy en día, se sigue celebrando en las comunidades agrícolas, mientras que fue tomando distintas formas en las ciudades.

Todo empieza con la ceremonia de la Cha’lla, una ceremonia de baile y música, para terminar con la Ajtapi (o comida comunitaria), en la cual se sirven productos de época junto con aguardiente de uva y chicha. Por último, la Cacharpaya, se convierte en un llamado a las lluvias para tener una buena cosecha al año siguiente.

Los festejos se hacen en las Canchas Peuser de la Chacra de los Remedios, avenida Directorio y Lacarra. Es una buena oportunidad para pasar un sábado distinto, descubriendo las distintas culturas que enriquecen a nuestro continente y también a la Ciudad.

Foto: Entradas folklóricas