Hace unos 150 años, Buenos Aires todavía no era la ciudad vibrante en la que vivimos hoy, sino que muchos barrios apenas eran quintas que rodeaban al actual Centro. En ese contexto, donde todavía faltaba tiempo para que aparecieran medios de transporte masivos como los tranvías, nació el primer servicio de ferrocarril del país, con el viaje inaugural de la locomotora La Porteña. Un nombre bien nuestro, ¿no?

La máquina fue traida desde Inglaterra, donde surgió el primer tren de pasajeros, llegando a la Argentina el 28 de diciembre de 1856. Durante el año 1857 se hicieron distintas pruebas, en las cuales hubo problemas como descarrilamientos, que algunos llegaron a tener heridos pese a la baja velocidad.

Superados estos inconvenientes, su debut oficial fue el 29 de agosto de 1857, con personalidades como Valentín Alsina, Domingo Faustino Sarmiento o Estanislao del Campo. Al día siguiente, empezó el servicio regular de ida y vuelta con dos frecuencias diarias, por un pasaje en primera clase de $ 10 de esa época. Hasta fines de ese año, tuvo 56 mil pasajeros, en una ciudad de 170 mil habitantes.

El recorrido partía frente a la actual Plaza Lavalle, casi donde hoy está ubicado el Teatro Colón. Sus cuatro vagones para pasajeros y doce de carga, recorrían unos 10 kilómetros hasta llegar a La Floresta, que por ese entonces era un lugar de veraneo.

Pocos años después, el llamado Ferrocarril Oeste superó los límites porteños, para llegar a localidades como Nueve de Julio, Lobos, Saladillo, Pergamino, Junín, San Nicolás, La Plata o Brandsen, ya sea de forma directa o con servicios locales. Como seguramente habrán notado, muchos de esos tramos pertenecen hoy a los trenes urbanos o interurbanos de la línea Sarmiento y otros ramales que parten desde nuestra Capital.

El último viaje de La Porteña fue en 1890, año en el que también comenzaron las construcciones del Teatro Colón y la estación Once de Septiembre (reemplazando a la vieja estructura de madera), que se había convertido en la nueva cabecera durante 1883. La locomotora está expuesta hoy en el museo de Luján como símbolo de un transporte que, pese a haber perdido parte de su esplendor, transporta millones de pasajeros todos los días, a varios puntos de la Argentina.

Foto: Es bueno comunicarnos | Gallo