Hace unos días, tuve la oportunidad de conocer el Centro Metropolitano de Diseño, un edificio del barrio de Barracas donde el Gobierno porteño busca convertir a Buenos Aires en referente de esa actividad para toda Latinoamérica. Pero atrás de la moderna construcción inaugurada el año pasado, hay una historia que desconocía: hasta la década del ‘80, funcionó ahí el llamado Mercado del Pescado.

El 13 de junio de 1934, con la idea de controlar los precios de los productos que provenían principalmente del Puerto de Mar del Plata, se inauguró el Mercado de Concentración Mayorista de Pescado en un barrio que combinaba industrias y quintas, con la actual estación Hipólito Yrigoyen del Ferrocarril Roca.

Ahí llegaba, a través del Riachuelo que queda a pocas cuadras, toda la producción de pescados y mariscos que consumía la Ciudad de Buenos Aires. Para eso, contaban con instalaciones frigoríficas y una máquina elaboradora de hielo en escamas, que por esa época era única en Sudamérica.

La estructura tenía una calle central, a la cual podía accederse con vehículos, donde funcionaban los diferentes puestos. Esa vía era cortada por seis circulaciones secundarias, que delimitaban ocho naves cubiertas con techos a dos aguas. El estilo era principalmente Art-Decó, que podía verse en los portales de acceso, faroles y herrería.

Las actividades siguieron hasta el 28 de febrero de 1983, cuando una Ordenanza trasladó todas las funciones al Mercado Central. Desde entonces, y hasta que se comenzó a proyectar el Centro Metropolitano de Diseño en 2001, ese lugar enorme quedó abandonado y con varios problemas estructurales.

La nueva construcción tuvo una inauguración parcial del espacio que se denominó El Pescadito, para luego hacer la apertura definitiva de los 15.300 metros cuadrados en octubre de 2010. Hoy en día, se respeta la organización original de las naves, aunque fue modificado el sistema de ventilación. Además, un museo nos muestra algunos de los elementos encontrados durante la restauración.

Su uso principal es para la incubación de empresas, las que reciben un lugar para desarrollar y hacer crecer sus proyectos, además de asistencia profesional y contacto con colegas. Pero también hay escuelas de marroquinería, peletería y cursos de oficios para la industria de la confección.

Como el CMD es gigante, también está previsto hacer distintos eventos. Aunque ya se desarrollaron ahí los Festivales Internacionales de Diseño, la Conferencia Editorial 2010 o la Exposición de Videojuegos, la idea es organizar más actividades culturales (recitales, festivales de cine, etc.) durante 2011, para que los vecinos se acerquen a este espacio.

A continuación, los invito a conocer un poco más de esta obra monumental, en una galería. Y no se pierdan el detalle curioso: intervenciones artísticas en las casas vecinas, para fomentar la idea de que Barracas se está convirtiendo un polo de diseño y cultura, tras un pasado industrial y comercial.

Foto histórica: Arquitectura CMD