Les presento la tercera edición de Buenos Aires es película:

Tres amigos en casa una noche, aburridos por no haber podido entrar a una fiesta, deciden invocar un fantasma con una tabla ouija. Aparentemente consiguen que alguien les hable desde la muerte pero la copa con la que juegan se rompe y el espíritu queda encerrado en la casa. Así empieza la película escrita y dirigida por Guillermo Grillo: Fantasma de Buenos Aires, estrenada en noviembre de 2009.

En el lugar empiezan a pasar cosas extrañas: ruidos. Uno de los chicos, el más incrédulo, intenta descubrir si realmente es un fantasma el responsable, el que hace temblar las copas por la noche, y se encuentra con una sombra de un hombre que canta un tango. "¿Qué quiere?", pregunta el chico. "Quiero que me dejes vivir un día en tu cuerpo, como un huésped", contesta el malevo, asesinado casi un siglo atrás, víctima de una traición. Hacen un trato.

Esta comedia es protagonizada por Iván Espeche y Estanislao Silveyra junto a Román Tanoni y Paula Brasca. En general me gustaron mucho las actuaciones; el papel de Silveyra es especialmente difícil (pasar de ser un adolescente a representar a un tanguero viejo en segundos) pero lo hace bastante bien.

Con respecto a Buenos Aires -que es lo que más nos atañe en este blog- la película nos ofrece una posibilidad muy particular: ver la ciudad, al mismo tiempo, a través de los ojos de un chico de la primera década del siglo XXI y de un hombre que vivió el comienzo del pasado. Por supuesto, lo que vemos casi siempre es el presente: las calles llenas de autos, la actual forma de vestirse, una pareja bailando tango en Florida como espectáculo para turistas, un boliche, un parque, un puente, un colectivo con su máquina de monedas al que se sube un tipo a robar... Pero todo esto es constantemente comentado por la voz oscura de Canaveri (el viejo) que a veces se sorprende y a veces simplemente se hace cargo de la situación muy a lo malevo.

Ese juego de contrapunto fue lo que más me atrajo. Mostrar simultáneamente dos épocas de un mismo lugar con sus particularidades urbanas y sociales, por medio del diálogo, algunos saltos temporales y la voz en off, no es tarea fácil; no obstante, está bien lograda en Fantasma de Buenos Aires.

Foto: Taringa, fotograma de Fantasma de Buenos Aires