Cuando esta película terminó yo tenía muchas ganas de llorar. Su título la describe muy bien: Como un avión estrellado. La historia es sencilla pero, como sucede con los grandes narradores, no necesita temas maravillosos para atraparnos. No es más que un fragmento de la vida de cuatro personas unidas por el pasado o por el azar en momentos de crisis, es decir, de cambio profundo. Esa simplicidad es suficiente.

Nico -adolescente- y su hermano mayor comparten un departamento y tienen una veterinaria, sus padres murieron un año atrás y ellos siguen viviendo como pueden, tragándose el dolor que se va convirtiendo en agresividad. Nico conoce a una chica por una de esas casualidades urbanas que parece que van a cambiar la vida y la relación se pone cada vez más linda. Mientras tanto Santi, su mejor amigo, se va sumiendo en un abismo y lo arrastra con él hasta el borde.

El filme está llena del dolor cotidiano que es vivir, ese que no cesa aunque por momentos parece desaparer, con el que igual hay que seguir andando porque cada decisión que tomamos implica siempre una pérdida o una renuncia. Está también lleno de la dulzura que suele acompañar al dolor mermando su violencia, la que en momentos de lucidez entendemos que es mutuamente necesaria y damos sin esperar a cambio más que su eco.

En cuando a la ciudad, lo más lindo que vemos en la película son los paseos por el Jardín Botánico que queda en Palermo (sobre la avenida Santa Fe, a una cuadra de Scalabrini Ortíz) y es un espacio verde maravilloso para pasar un rato, sobre todo en el verano. Nos muestra sus árboles, su lugar para tomar o comer algo, nos cuenta que allí dan clases de jardinería. También paseamos por algunas calles de barrio y por parques y vamos a un vivero, a una farmacia o a un típico departamento porteño. Cotidianidades, como la historia que se desarrolla en ellos.

El director, guionista y productor es Ezequiel Acuña (Nadar Solo, 2003; Excursiones, 2009), que trabajó junto a Alberto Rojas Apel en el guión y con Diego Dubcovsky y Daniel Burman en la producción. Es protagonizada por Ignacio Rogers, Carlos Echevarría, Santiago Pedrero y Manuela Martelli -a quien ya había visto en Machuca- cuyas actuaciones me encantaron.

Foto: Fotograma de Como un avión estrellado