Para cualquier tarde que andes por la avenida Santa Fe, a la altura de Callao está Chez Pauline. Buen té y cosas ricas, la hacen una gran opción para merendar, o simplemente pasar un buen rato.

Esta casa de té, ubicada en Juncal 1695 (esquina Rodríguez Peña), dispone de muchísimas variedades de infusiones para que te sientes y pases un momento ameno. Su salón es bastante pequeño, se los reconozco. De hecho, si hay una cantidad normal de gente sentada, ya no entrás o tenés que atravesar una multitud en pos de encontrar una mesa.

La decoración es francesa y austera. No hay nada maravilloso: paredes claras, mesas oscuras, aparadores de vidrio y teteras pequeñas. Simple, correcto. Sin embargo, al ser el primer negocio de degustación de tés importados, Chez Pauline atrae sin proponérselo.

Música suave acompaña sus tardes, preferentemente en francés claro, y la pastelería de tipo galo no defrauda. Hay croissants, pain au chocolat y brioche, entre muchas otras cosas para saborear.

Ahora sí, lo que nos atañe y nos importa: el té. Sobre cinco bases de origen (los puros) se trabaja para armar los más ricos blends: té blanco, verde, negro, rojo y azul (también conocido como Oolong).

No te podés perder las combinaciones Ohlala!, un té negro de Ceilán, frutos secos, higos, almendras feteadas y anís, y Arabis Tuareg, un té verde Chun Mee y té azul Oolong con pasas de uva, pétalos de caléndula, capullos de rosas, cáscaras de naraja, limón mediterráneo y yogur. Exquisitos.

Todos los tés que podés probar están a la venta en saquitos y en su lata (en presentaciones de 50 y 100 gramos). También hay degustaciones, que se realizan en el mismo lugar, y podés adquirir los mismos accesorios con los que merendás allí.

Otra experiencia digna de París que les recomiendo en el corazón de Buenos Aires. ¿Qué les parece? ¿Les interesa?

Foto: El Tenedor Rosa