Ayer, el centro porteño tuvo una mañana atípica: cuando salí de la estación Carlos Pellegrini del subte, a eso de las ocho de la mañana, noté que todo el mundo estaba mirando al cielo. Resulta que un hombre que volaba en parapente nos regaló un curioso espectáculo para arrancar nuestra jornada laboral de una manera diferente... hasta que llegó un helicóptero policial con cara de pocos amigos.

Durante más o menos media hora, pudimos ver las piruetas de este intrépido aventurero, que se dio el gusto de sobrevolar el edificio del Ministerio de Salud, el Obelisco, el Teatro Colón y otros puntos emblemáticos de la ciudad. Para mi gusto, pasó demasiado cerca del ícono porteño y una casa de comidas rápidas, pero es muy fácil decirlo mirando cómodamente desde la Plaza de la República, como todos los transeúntes que estuvimos en ese lugar.

Pero... ¿quién fue el protagonista de esta aventura? Según cuentan en Clarín, se trata de Hernán Pitocco, un profesional de esta actividad, que lidera el ranking mundial de Parapente Acrobático. Vive en La Cumbre (Córdoba) y, desde muy chico, tuvo el sueño de volar.

Para sumarle otro condimento curioso a la historia, según él, tuvo el objetivo de llamar la atención de la prensa sobre el tránsito caótico de Buenos Aires, por lo cual también se vistió de traje antes de salir de una plazoleta de la Nueve de Julio, entre Venezuela y Belgrano. Pero además, fue una gran acción promocional de una bebida energizante.

Según contó después, "la vista de Buenos Aires era increíble y toda la gente que caminaba me saludaba contenta". Sin embargo, no hubo un final feliz: cuando aterrizó en la zona de Puerto Madero, efectivos de la Prefectura Naval se lo llevaron detenido. Para ese momento, no sólo se había cumplido el objetivo inicial, sino que también nos dejó una anécdota simpática para contar, como las tantas que hay cada día en las calles porteñas.

Foto: 24CON