Luego de contarles de lo fabuloso que pienso que es Cumaná y del horror de El Salto de las Ranas, me queda sólo hablarles del tercero que conforma esta suerte de cinturón gastronómico de Barrio Norte: La Cholita. Este lugar trabaja casi en espejo con su hermano mayor Las Cholas, ubicado en Las Cañitas. Los invito a pasar a conocerlo.

Cualquier noche de fin de semana que pases por Rodríguez Peña 1165 y esquives el bulto de gente que genera Cumaná, te vas a encontrar con este restaurant que queda entre medio de éste último y El Salto de las Ranas, y que te trae por el mismo precio la carta tan famosa de Las Cholas, más cerca de tu casa.

El local es más pequeño que el de su antecesor. Tiene un entrepiso que siempre me dio un poco de miedo y las mesas son como en el otro: están demasiado juntas. Todo es parte del mismo paquete que ya recorrimos una vez: comida rica, ambiente decente, precios increíbles.

La carta. Tengo una crítica sustancial que hacerle a La Cholita y que es el principal motivo por el cual no voy a comer más seguido allí: ¡los vegetarianos nos morimos de hambre!

Por lo menos, hasta la última vez que fui, el arroz choleño, muy cremoso, con hongos y legumbres y las clásicas papas y batatas fritas eran los únicos platos en el menú sin pollo, carne o pescado.

En una época con mi novio pedíamos las quesadillas de pollo que traen ensalada y papas fritas. Él se comía las quesadillas, yo la ensalada y las papas fritas. Hasta que, la verdad, dejaron de valer la pena la espera, las mesas juntas y la poca luz para comer tomate con lechuga y papas pasadas por aceite.

Para los que comen de todo, claro que es una buena opción. Hay parrilla a buen precio y no sabré mucho de carne, pero jamás vi a alguien revolear un bife de chorizo por feo.

Es para probarlo. Está abierto todos los días de las 12 al cierre y claramente no trabaja con ningún tipo de tarjeta, sólo efectivo. Después me cuentan qué tal les pareció.

Foto: Al Sur