O casi. Sabrán disculpar queridos amigos el amarillismo del título, pero todo aquel que haya probado el helado de dulce de leche de Cadore, podrá compartir mi justificada exageración.

Nadie puede discutir que los maestros heladeros provienen de Italia, justamente donde se juega la Copa del Mundo del Helado cada dos años. Y aunque la última edición la haya ganado Francia, las recetas de las gelaterias de los napolitanos, genoveses, toscanos y romanos son casi fórmulas de la felicidad, en lo que atañe al paladar.

Gracias a ellos y el gran flujo inmigratorio que recibió nuestro país, en Buenos Aires podemos disfrutar de helados artesanales que no tienen nada que envidiarle a los del otro lado del Atlántico. Y ni hablar cuando suceden esas maravillas y se mezcla el autóctono dulce de leche con la receta de la nonna.

Esa es la especialidad de la heladería Cadore, nombre inspirado en el pueblo del norte de Italia desde donde emigró su fundador. En 1957 el negocio se instaló en la avenida Corrientes al 1695, esquina Rodríguez Peña, a pocas cuadras del Obelisco, y hasta el momento permanece en el mismo local.

Al pasar por allí un despistado podría ignorar lo mítico del lugar. El espacio es bastante pequeño, la decoración es modesta, las mesas y sillas sobre la vereda no se destacan por su elegancia, los precios son accesibles. Parece, a simple vista, una heladería más de las miles que pueblan la ciudad. Pero en ella vive el secreto del mejor helado, hecho a base de dulce de leche casero, con leche, azúcar y chaucha de vainilla hervidos durante 14 horas.

El viernes pasé por la puerta y aunque tenía frío me tenté. Cuando tuve el cucurucho entre mis manos comprendí que no compartir esa experiencia era un gesto muy egoísta. Pero, queridos amigos, para su tranquilidad, no se trata sólo de un gesto arbitrario mío. La heladería recibió elogios desde el prólogo mismo del libro Heladerías de Buenos Aires y fue distinguida por el Ministerio de Cultura de la Ciudad por su aporte al enriquecimiento cultural porteño.

Ahora en sus manos está probarlo y decirme, finalmente, si tuve razón (o no) con el título.

Foto: Am Pm Radio 2.0