En este preciso instante, el BAFICI está captando la atención de cinéfilos porteños y de todas partes, quienes tienen más de 400 películas y una serie de actividades para disfrutar. Pero sé que los fanáticos siempre quieren más, así que les propongo participar de un ciclo de cine más: Nuevo Cine Argentino, que se hace en el Teatro Nacional Cervantes.

Todos los miércoles de abril a las 17, la sala se convierte en un espacio para el séptimo arte, que está dedicado a nuevas producciones nacionales. Aparte de tener en común que fueron realizadas durante 2010, todas buscan mostrarnos diferentes costumbres y problemáticas de nuestra Argentina, con la particular mirada que nos da una cámara de cine. ¿Quieren saber cuál es el programa? Anoten:

  • 13 de abril: El último refugio. Explora cómo son las expresiones de la fe popular, en la figura del Gauchito Gil, que se convirtió en un santo de devoción en nuestro país. Si recorren las rutas argentinas, pero también lugares como la Plaza Los Andes en el barrio porteño de Chacarita, encontrarán los santuarios que se caracterizan por el color rojo.

  • 20 de abril: Cine, dioses y billetes. Una producción dedicada a los cines de barrio ubicados en el cordón industrial de la Ciudad que, aparte de correr la misma suerte que los de otras zonas, reflejan cómo crecieron y cayeron esas comunidades. Para eso, se recurre a entrevistas con muchos de sus protagonistas: proyectoristas, acomodadores y carameleros, entre otros.

  • 27 de abril: Un tren a Pampa Blanca. Nos subimos a bordo del Tren Hospital de Niños, que desde hace más de 30 años tiene la misión de asistir a una de las zonas más pobres del norte argentino: Pampa Blanca, en la provincia de Jujuy. Para eso, recorre más de 1500 kilómetros, partiendo de Buenos Aires.

Realmente son propuestas muy interesantes para quienes les interesa el cine documental, y me parece que yo me voy a anotar en unas cuantas. Todas las proyecciones se llevan a cabo en Libertad 815, con entrada libre y gratuita. Sólo tengan en cuenta de llegar temprano, porque la capacidad es limitada.

Foto: TangoCity