Siguiendo con la ruta gastronómica que les vengo marcando, esta vez paso a contarles la linda esperiencia de almorzar o cenar en Las Cholas, un restaurant que ya tiene su fama en la zona de Las Cañitas y no pasa una noche vacío.

De la familia de La Cholita y Cumaná, este proyecto no podía fallar de ninguna forma. Siempre atestado de comensales, es un clásico de la calle Arce 306 , y la fila de gente en su esquina se ve a lo lejos.

El lugar consta de una planta baja llena de mesitas chicas y alguna que otra más generosa. También hay un primer piso con mitad techada y otro tanto al aire libre.

La decoración es autóctona y ecléctica, es decir que hay vasijas de barro como elementos de otros tiempos. Muy divertida y cálida, le da al espacio un toque extra que comparte con sus hermanas.

Algo ruidoso o de ambiente amigable. De luces muy bajas o escena romántica. Las cosas acá son como las veas según el humor que tengas cuando vayas.

Y la comida, lo mejor de este establecimiento. La parrilla es el fuerte, claro está: cortes de carne jugosa por pocos pesos y listos para compartir son el alma de Las Cholas.

También para los menos o nada carnívoros, yo entre ellos, recomiendo el arroz choleño con queso, hongos y legumbres y las batatas fritas que nunca fallan y siempre rinden.

Entre los clásicos están las empanadas, las humitas, los tamales y las cazuelas que tampoco decepcionan, pero no siempre descollan.

Lo mejor de todo esto: es baratísimo. Los precios que el resto de los locales gastronómicos manejan para Las Cholas son un chiste. Eso sí, sólo efectivo.

Siempre te podés acercar a su esquina de lunes a domingos a partir de las 12 y hasta el cierre –mirá si tenés tiempo-. Vayan, prueben y me cuentan.

Foto: Virtual Tourist