Es una verdadera lástima lo que está pasando con uno de los monumentos porteños más curiosos. La Floralis Genérica se convirtió rápidamente en un motivo más de las postales de Buenos Aires, no sólo por su imponente estructura, sino también debido a su mecanismo que le permite abrir y cerrar los pétalos. O al menos, eso era lo que hacía, porque no funciona desde hace un año y todavía no hay una solución para el problema.

Esta llamativa flor gigante de acero fue diseñada por el arquitecto Eduardo Catalano, quien la donó a la Ciudad en 2000, aunque la instalación en la Plaza de las Naciones Unidas (también conocida como Plaza de la Flor) de Recoleta ocurrió en 2002. El sueño de su creador, era dotarla de una estructura móvil, que le permitiera imitar a cualquier flor verdadera.

Pero ese sueño quedó trunco el año pasado. Desde el mismo momento de la construcción, Catalano (que murió a principios de 2010), advirtió que un pétalo estaba mal colocado y podía causar daños en la estructura. Tras mucho tiempo de gestiones, un ingeniero de su confianza decidió inmovilizarla el 24 de febrero de 2010.

Al igual que pasa con muchos productos costosos que compramos en nuestra vida cotidiana, la Floralis Genérica también tenía una garantía, que otorgó la empresa Lockheed Martin Aircraft Argentina por 25 años. Pero... ¿cuál fue el problema? Esa compañia se fue del país y, naturalmente, ignoró todos los pedidos de reparación.

Como en octubre del año pasado se quiso hacer Tecnópolis en esa zona, el Gobierno porteño y el nacional intentaron arreglarla, pero no lograron ponerse de acuerdo sobre quién haría el trabajo que cuesta unos 500 mil pesos. Así, desde ese entonces, la flor está esperando que alguien le devuelva la vida.

Aparentemente, ahora se está hablando con empresas privadas, para hacer un plan de mantenimiento como el que tiene la propia plaza, aunque todavía no hay nada confirmado. Pero si bien no podemos disfrutar de su detalle mágico, igualmente tenemos la posibilidad de observar su gran atractivo, con sólo acercarnos a la avenida Figueroa Alcorta y Austria. Esperemos que, muy pronto, recupere todo el esplendor.

Foto: Mi nube