Ya lo cantaba Ignacio Copani cuando entonaba "los Domingos en familia una caja de sorpresas, el humor sobre la mesa, pasta casera y tv..." Sin duda, haciendo referencia a ese vínculo entrañable entre la argentinidad y la comida italiana, que se fue forjando históricamente y se consolidó en la mesa familiar: pizza, tallarines, ñoquis y otros, llenan nuestros platos de felicidad.

La gastronomía nacional se caracteriza por los grandes aportes europeos. Por eso, se puede ver y apreciar que la cocina es uno de los más importantes legados que dejó la inmigración italiana en la cultura argentina. Desde los familiares ravioles domingueros, hasta las fetuccine con salsas gourmet, Buenos Aires ofrece un amplio menú de lugares y posibilidades para ir a probar la buonna pasta.

Por ejemplo, si queremos ir a comer el mejor plato de ñoquis, hay que ir al barrio de Chacarita a Don Chicho, en Plaza 1411. Cuentan los vecinos que, en sus mesas, se sentaron alguna vez Anibal Troilo, Osvaldo Pugliese, Tita Merello y Luis Sandrini.

Pero si el antojo es de ravioles, en Almagro vas a encontrar lo que querés. Más precisamente en Lavalle 3499, se localiza Pierino, que ofrece a sus comensales, ravioles rellenos con cordero patagónico, hongos, longaniza casera, o roquefort y nuez.

Y siempre hay oportunidad para probar el mejor spaguetti, en Belgrano. Luciana, en Amenábar 1202, lleva casi 20 años cocinando la más deliciosa pasta y es un restaurante reconocido por sus porciones abundantes. Sacá la lengua, pero de felicidad, porque el dato anecdótico es que allí comieron los Rolling Stones.

Como aquel programa televisivo La familia Benvenuto, cada vez que se acerca el domingo, es mejor estar preparado para disfrutar un buen plato. Porque además del asado, la pasta se ganó su lugar en la mesa.

Foto: Guayoyo en letras