No suelo comer demasiado en parrillas por el obvio motivo de que no consumo carne. Es más, tengo muy pocas noches en este tipo de establecimientos que nunca me deslumbran y en pos de servir buena carne, dejan todo el resto librado al azar.

Pero desde hace, fácil, diez años siempre paso por la Parrilla Peña y entro. Es una experiencia magnífica y jamás lo he visto decaer en su calidad o atención sin importar cuánto tiempo pase.

Sobre la calle Rodríguez Peña 682, casi esquina Viamonte, este lugar suele estar lleno sea de día o de noche y la espera es algo común para poder sentarse a deleitar su menú.

La ambientación es bastante cuidada para lo que son las típicas parrillas en Buenos Aires (no esas nuevas tipo fashion). Dos pisos de paredes blancas, detalles en madera y mesas correctamente ubicadas son un resumen medianamente completo. Un detalle que aún, después de ir mil veces, me gusta: los manteles de papel.

Los mozos son el alma de esta parrilla. Hace años que se ocupan de su funcionamiento y cocina y conocen todo lo que hay que saber sobre la misma. Preguntales, haceles caso y recompensalos. Siempre se lo merecen.

Y la comida. Sin que la pidas te van a servir una empañada de carne frita. Nunca, pero nunca, la devuelvas. Todos los que la comen dicen que es fabulosa. Si no comés carne, como esta humilde servidora, podés cambiarla por una de humita (un dato que pocos habitúes conocen). También deliciosa.

Claro que la mayoría de los que la visitan, se acercan a la Parrilla Peña para comer carne. Todo lo que sale de las brasas es excelente –veredicto final luego de someter a múltiples comensales a varios cortes y achuras-. Prestá atención a lo mejor del día que se exhibe en una pizarra a la entrada.

El resto de la carta también es rica: los agnolotis, las papas fritas a la provenzal, las ensaladas súper generosas y el helado de dulce de leche granizado que sirven es irresistible.

En general, de lo mejor de la zona. Si andás cerca, no es ni para pensarlo un segundo. Abren de lunes a sábados de 12 a 16 horas y de 20 al cierre. Los domingos sólo mediodías, de 12 a 16.

Eso sí, sólo efectivo. Nada de tarjetas de débito ni crédito. Los precios son normales, estándar. Si no sabés pedir podés gastar más de lo que querés. En cambio, los que vamos constantemente y ya aprendimos que se comparte y que no, hay veces que podemos pagar $60 por persona.

Foto: La Mejor Parrilla