Es nuestro primer Coliseo y uno de los escenarios de ópera más reconocidos en todo el mundo. El Teatro Colón, gran símbolo porteño y orgullo de nuestro país, se destaca por tener una acústica única que elogian todos los expertos y un gran valor arquitectónico. Y hoy, justo en el día de la Patria, está festejando sus 103 años de existencia.

Esta construcción imponente, ocupa toda una manzana entre las calles Tucumán, Libertad, el pasaje Arturo Toscanini y Cerrito, teniendo como entrada de honor el acceso de Libertad 611. Queda en una zona llena de historia, porque desde ahí partió La Porteña (nuestra primera locomotora a vapor) y, en la Plaza Lavalle ocurrieron importantes acontecimientos.

La creación del teatro fue iniciativa del intendente Torcuato de Alvear quien aceptó en 1889 la propuesta del músico y empresario de ópera italiano Angelo Ferrari, en sociedad con el arquitecto e ingeniero Franceso Tamburini. La inauguración fue el 25 de mayo de 1908, aunque varios detalles se completaron recién para el Centenario argentino.

Esa función inaugural comenzó con la interpretación de Aida de Giuseppe Verdi, por parte de Lucía Crestani y Amedeo Bassi. En ese momento, los asistentes pudieron contemplar la combinación de estilos arquitectónicos muy diferentes entre sí, como el ático-griego, el renacentista italiano y la arquitectura alemana y francesa.

La sala tiene forma de herradura y es una de las más grandes del mundo, con 32 metros de diámetro, 75 de profundidad y 28 de altura, permitiendo una capacidad de 2487 espectadores sentados y llegando a 4000 con los puestos para observar de a pie. Su cúpula original fue un diseño de Marcel Jambon que se dañó en los años '30, por lo cual se reemplazó en 1966 con motivos musicales de Raúl Soldi.

Pero esta obra monumental no termina acá, sino que hay un enorme hall de entrada denominador foyer y distintos salones, como el Dorado, el Blanco o el de los Bustos. Además, otros elementos distintivos son el Instituto Superior de Arte, la biblioteca y el Centro de Experimentación Musical que, junto con los talleres, permiten preparar prácticamente toda la puesta en escena dentro del mismo teatro.

Como ya sabrán, el año pasado fue su reapertura, tras un plan maestro que incluyó una restauración tanto en el interior como en el exterior. Lamentablemente, los conflictos gremiales y algunas demandas judiciales por las consecuencias de los trabajos, opacaron un poco esta nueva etapa.

Si todavía no tuvieron oportunidad de conocerlo, les recomiendo que lo hagan, aprovechando las visitas guiadas que se organizan para el público en general y también para colegios. Cuando vean con sus propios ojos por qué es un lugar único en el mundo, me lo van a agradecer.

Foto: kuviajes