Si les menciono la frase: "Yo hago puchero, ella hace puchero. Yo hago ravioles, ella hace ravioles", me imagino que ya saben de qué les estoy hablando, ¿no? Esperando la carroza es una película de Alejandro Doria que, gracias a su peculiar mirada sobre la vida cotidiana de la época y escenas memorables, se convirtió en un clásico de culto. Pero también nos muestra, quizás sin querer, cómo era Buenos Aires en los '80.

Esta comedia se estrenó en 1985, un momento en el que la Argentina necesitaba reír y expresarse, tras los años de terror vividos con la última dictadura militar. Por eso, el talento e ingenio de su reparto y equipo técnico tuvieron más valor que el presupuesto acotado para realizarla, algo que llevó incluso a eliminar varios minutos del filme. Y aun así quedó en la historia de nuestro cine, emitiéndose también muy a menudo en la pantalla chica.

Con un estilo costumbrista, Esperando la carroza nos muestra la vida de Ana María de los Dolores Buscaroli de Musicardi (Mamá Cora, para los amigos), que tiene cuatro hijos. Ella vive con Jorge, esposo de Susana, en medio de una situación económica complicada y algunos conflictos familiares. Tras una escena donde Mamá Cora convierte una mayonesa en flancitos, Susana quiere buscarle otro hogar, en la casa de algún hermano de Jorge.

Así, llegan a la casa de Elvira y Sergio, en busca desesperada de ayuda. Ellos viven en el tranquilo barrio de Versalles, que limita con la avenida General Paz, más precisamente en la calle Echenagucía entre Lascano y Arregui. Gran parte de las escenas transcurren ahí y varios vecinos de la zona hicieron de extras durante la filmación.

Al mismo tiempo, Mamá Cora decide ir a visitar a Emilia, para evitar ser un estorbo por algunas horas. Para eso, quiere viajar en el colectivo 109 (Liniers-Correo Central), pero como no sabe indicarle el destino al conductor, este se niega a llevarla. En esa época, aparte de no existir los sistemas de GPS, las máquinas expendedoras de boletos ni la tarjeta SUBE, se usaban unidades que hoy tienen prohibido transportar pasajeros dentro de la Ciudad.

Como no avisó sobre este paseo, toda la familia empieza a buscarla, aunque eso se mezcla con la situación tensa entre varios familiares. Tras momentos que quedaron en la memoria del público, el final pasa de ser trágico a desopilante.

26 años después de su estreno, la casa de Elvira y Sergio todavía existe en el barrio de Versalles. De hecho, varios fanáticos impulsaron su restauración (aunque ya sin los colores de la película, sino con los originales) y hasta lograron que la Legislatura porteña coloque una placa a modo de homenaje, algo que ocurrió en abril de este año.

Como les conté, la dirección es de Alejandro Doria, con un reparto que está compuesto por Luis Brandoni, China Zorrilla, Antonio Gasalla, Mónica Villa, Betiana Blum, Julio De Grazia, Juan Manuel Tenuta, Lidia Catalano, Andrea Tenuta, Enrique Pinti, Darío Grandinetti, Cecilia Rossetto, Juan Acosta y Clotilde Borella.

Foto: A sala llena