En el corazón del barrio de Palermo, sobre la calle El Salvador 4945, me encontré con La Retirada. Una parrilla que no se conforma sólo con cocinar ricas carnes y presenta una opción de alta cocina bien porteña. Te invito a conocerla.

La ambientación

La Retirada tiene lo mejor de dos mundos. Su decoración no deja de tocar temas autóctonos como el cuero de vaca, el vino y la parrilla. Pero también cuenta con detalles de estilo.

Es que el rubro parrilla no significa descuidar las pequeñas cosas sino potenciarlas en la dirección correcta. Su menú de cuero y una gran bodega demuestran que este lugar va por buen camino.

Paredes rojas, un patio verde y luces cálidas lo hacen un lugar sofisticado sin perder su esencia. Los detalles están cuidados y varias pizarras a lo largo de su salón te cuentan cuáles son los mejores vinos de la noche o qué es lo más rico que sale de la parrilla.

La historia

Ya tiene más de ocho años sobre El Salvador y se nota. Cambio de dueño incluído –el actual está hace dos años- este establecimiento tiene su público fijo y leal.

Sus clientes lo eligen principalmente, y a diferencia de muchas otras parrillas, porque no sólo tiene carne que ofrecer. Los mejores cortes combinados con alta cocina y platos sofisticados lo vuelven una opción difícil de resistir.

La cocina

Pragmática y completa. Sin lugar a dudas son dos adjetivos que se aplican perfectamente a mi experiencia en La Retirada.

En primer lugar cabe resaltar su carta de vinos. Variadísima; con ejemplares que van desde los $50 a los $500. Para todos los gustos y bolsillos. Las botellas se guardan en la cava del restaurante y llegan a la mesa a la temperatura correcta.

El pan llega a tus manos tibio -no puedo decir lo mismo de muchos restaurantes- y había variedad de sabores. Acompañaba un queso crema con cebolla de verdeo o puerro muy rico.

Pedimos de entradas unas mollejas a la plancha con limón y unos ravioles de calabaza fritos con una reducción de salsa de tomates y pesto. Las achuras estaban crocantes, a punto. Todas las entradas rondan entre los $20 a $50.

Los ravioles, realizados en el mismo establecimiento, estaban frescos, dorados y secos. Como corresponde. El relleno, una mezcla de calabaza y crema o queso, era soñado. La combinación de tomate y ajo siempre es un acierto. Habíamos empezado muy bien.

Los platos principales descollaron. Un solomillo de cerdo a las tres pimientas con una salsa de mostaza a la miel y batatas crocantes muy sabroso. También vino a la mesa un risotto verde con zucchinis y rúcula. Ambos fueron todo lo que esperábamos a la hora de pedirlos.

El cerdo estaba rosado sin estar crudo y la salsa y la pimienta complementaban su sabor de manera perfecta (anoten: mostaza y miel juntas jamás fallan). El risotto estaba suave, cremoso y liviano.

Un dato: pedimos medias porciones de ambos platos principales y no llegamos a terminarlos. Las porciones son generosas y algunos platos directamente conviene compartirlos. Están entre $50 y $80 y de $125 a $150 la parrilla para dos.

Los postres también estuvieron a la altura de la gastronomía de la noche. Un volcán de chocolate con frutos rojos y helado, una cazuela de manzanas con crumble caliente y helado montado y un arroz con leche con azúcar negra, naranjas y canela fueron el cierre perfecto.

La atención

Correcta. De modales pulidos y siempre disponible, el trato es amable. No esperes la descripción minuciosa de cada ingrediente de tu plato porque no ocurre.

Alguna que otra sugerencia si la pedís, eso es todo. Sí a la buena predisposición y rapidez aunque no tanto a las recomendaciones.

Lo mejor

La gastronomía sin dudarlo. Una de las pocas parrillas que no me decepcionó. Ya sean carnes, pastas o postres todo sale perfecto y con una presentación digna de un restaurante de alta gama.

Lo peor

La música. Si me tengo que ensañar con algún detalle de esta experiencia sería el volumen de la música.

Varias veces a lo largo de la noche me encontré gritando y gesticulando para hacerme entender por sobre el volumen. No es todo el tiempo, sólo por momentos pero es un detalle digno de ser considerado.

La Retirada es una parrilla de las mejores que me ha tocado visitar. No sólo por su carne y asador sino por su éxito con otros tipos de platos que no son los más porteños. La fusión parrilla argentina y alta cocina es algo digno de celebrar.

Podés pasar y hacer tu propia experiencia por El Salvador 4945 de lunes a viernes de 18 hasta la 1 y los feriados, sábados y domingos desde las 11 hasta las 2 am. Te la recomiendo.