El sábado a la noche, ante el antojo de pizza rica como las que salían de los hornos de antes decidí no ir a lo seguro y enfilé para una sucursal de Kentucky ya que nunca había probado una de sus porciones.

No recurrí a la original en pleno Pacífico en Palermo sino que me acerqué hasta Anchorena y la Avenida Santa Fe 2702 donde hace poco abrieron una justo en la esquina.

Debo decir que no sé por qué motivos pero me la imaginaba más clásica y no tan despojada. El ambiente es blanco por donde lo mires y si te sentás en el salón del fondo, aún más.

Las mesas y sillas son clásicas y lo único que se destaca es el logo de la pizzería en la servilletas de papel. Ya había comenzado a bajar mis expectativas.

Al momento de pedir lo hicimos por porciones. Es más caro de esta forma pero podés probar una de cada una que tengas ganas.

Pedimos una porción de fainá, una de fugazzeta, con anchoas, con palmitos y salsa golf y una de verduras con huevo y provolone. Sin mirar demasiado los precios también fuimos por la gaseosa de litro y medio.

La porción de fainá fue gloriosa. Caliente, crocante y cremosa adentro, creo que mirándolo en retrospectiva fue lo mejor de la noche.

A la hora de las pizzas tuve de entrada dos inconvenientes. El primero fue que se equivocaron el pedido y nos trajeron combinaciones que jamás pedimos. De desgano y el debido retraso, el mozo nos lo cambió por el correcto.

El segundo fue que mi porción de fugazzeta vino fría. Honestamente no me quejé de molesta. Quiero que piensen en una torre de queso con cebollas fría. Imposible. Nuevamente me la mandaron a calentar con un poco de mala onda.

Una vez superados esos acontecimientos comimos bien y sin sobresaltos. Pedimos la cuenta.

Consumiendo una porción de fainá, cinco de pizza y una botella de litro y medio de gaseosa gastamos $70 sin propina. No me pareció ni caro ni barato hasta que miré el detalle: ¡$30 una botella de gaseosa! Me quise morir. Me sentí hasta estafada les diré.

La comida en sí una vez servida en tiempo y forma no estuvo mal pero considerando todos los agregados y habiendo tantas pizzerías de las buenas en Buenos Aires creo que no vuelvo más. Por lo menos a esta sede.

Kentucky está abierto de lunes a domingos de 12 a 16 horas y de 20 al cierre. Trabajan con todas las tarjetas.

Foto: Buenos Aires for 91 days