Alguna vez ya hablamos de TGI Friday´s. Esta ocasión les voy a contar sobre su medio hermano o primo cercano –podríamos decir-: Kansas.

Este grill americano tiene varias sucursales. La original está en San Isidro sobre la Avenida del Libertador 15.089. Más tarde llegó a la Capital Federal, específicamente al barrio de Palermo, con el local que se alza sobre Libertador 4625. Finalmente inauguraron la de Pilar, en la colectora de la Panamericana, kilómetro 43.5.

Yo fui un par de veces a la de la ciudad. Muy cerca del Hipódromo del Palermo y el Palacio Tattersall, no es necesario ni llevar la dirección: es tan grande que lo ves mientras pasás Libertador.

Se trata de traer la experiencia del grill estadounidense a Buenos Aires. Está bien logrado. La ambientación en jovial y viva. Algo ostentosa, hay maderas macizas y luces brillantes.

La atención es regular. Podés llegar a tener que esperar cerca de 40 minutos a una hora para sentarte en un viernes a la noche y una vez en la mesa, los mozos te hacen seguir aguardando.

Una vez pasado todo eso llegás a la comida. Hay salmón ahumado con tostadas y aderezo, sándwiches gruesos y rellenos, ojo de bife con la típica papa rellena con queso crema y ciboulette. También podés pedir otro típico: las costillas de cerdo con salsa barbacoa con la papa, una ensalada de coles o papas fritas.

También hay algunas cosas vegetarianas como una cazuela de espinaca y salsa blanca con nachos listos para mojar. Los postres son grandes y el cheesecake se destaca como el de la casa.

Es caro, con ganas. Y por la calidad de la comida y servicio no lo vale tanto honestamente.

Claro que abre de lunes a domingo de 8 de la mañana al cierre. Trabaja con todas las tarjetas. Si sos un valiente que aprecia probar todo, andá y después me contás.

Foto: Guía Epicúreo