Para terminar la semana de la mejor manera, tuve la suerte pasar por Pani. Se trata de un espacio en pleno barrio de Palermo (Nicaragua 6044) donde los detalles y el sabor son lo más importante.

La ambientación

Es una de las características más importantes del lugar. El cuidado con el que todo lo que está dentro del local fue elegido es realmente impresionante.

Hay sillas, colores, telas y platos preciosos. Las mesas son cómodas y hay un patiecito al final del salón donde te podés sentir una María Antonieta cualquiera. Una atmósfera de ensueño.

La historia

Pani abrió sus puertas hace ocho meses aproximadamente. Su dueña lo decoró con pasión por las pequeñas cosas que hacen la diferencia y se nota.

Panadería y pastelería cuidada y vistosa se entremezcla con objetos de deseo en exhibición listos para que los compres y una serie de detalles que hacen de este espacio un lugar único y placentero.

La cocina

Todo lo que llegó a la mesa desde el principio hasta el fin resultó una delicia en Pani. Trabajan con tés de Tealosophy que rondan los $18. Yo tomé los blends de la casa (Pani) y María Antonieta. Este último es un capullo dentro de una tetera transparente que a medida que toca el agua florece.

Llegaron unas tostadas tanto de pan blanco como negro con queso, dulce de leche y una mermelada casera de frutillas que eran un manjar. También probé unos pequeños sándwiches de queso de cabra, tomates secos y espinaca baby y otros de palta y salmón en unos panes deliciosos.

Hay scones (de lo mejor, tanto el salado como el dulce), trufas y cuadrados de brownie -tanto negro como de chocolate blanco-, de dulce de leche y frutos secos y de ricota con limón (especialmente rico y refrescante).

De las tortas, probé el Key Lime Pie: una masa quebradiza con una crema de limas exquisita. Nada empalagosa y riquísima.

La atención

A pesar de la mucha gente que hay en el salón, la atención es esmerada y se preocupan por contarte qué es lo mejor de la casa y describirte lo que llega a la mesa. Nada tarda demasiado y todo vale la pena.

Lo mejor

Sin duda la ambientación y la panadería. Al entrar, la decoración del local es una caricia a los ojos. Sus panes, por otro lado, son ricos y frescos.

Lo peor

No me puedo quejar explícitamente de nada, la verdad. Sí te cuento que, por lo menos la vez que yo fui, había bastantes grupos grandes ya sea merendando o festejando cumpleaños.

No es el ámbito más calmo y tranquilo y hay algo de ruido en el ambiente debido a las grandes mesas. No molesta pero si necesitás concentrarte dejalo para la próxima.

Los desayunos y meriendas rondan los $25 y $35. Hay sándwiches, tartas y ensaladas por $40 y ricos licuados y jugos por $20. Todo vale la pena les repito. Yo seguramente vuelva. Abren todos los días excepto los martes de 8.30 a 21. Sábados y domingos de 9 a 21.