Hace un par de días tuve la suerte de pasar a probar las delicias que se preparan en Smeterling, una pattiserie boutique en el corazón de Recoleta (Uruguay 1308). Vení a descubrirlo conmigo.

La ambientación

Smeterling es un compendio de cosas bonitas y adecuadas. El local está perfectamente diseñado para el propósito buscado: unos pocos clientes en la casa y muchos que pasan a buscar sus dulces preferidos y se los llevan.

Hay una barra con taburetes listos para sentarse a tomar el té mientras las pasteleras mezclan chocolate con manteca o preparan masas adelante tuyo. También, en un rincón privilegiado, se ubica una mesita con un par de silloncitos corte vintage que hace de la experiencia una coquetería.

La historia

Isabel Vermal estudió pastelería y este es su primer emprendimiento en el rubro. Smeterling, mariposa en alemán, desplegó sus alas hace poco y la respuesta de sus comensales ya es positiva por doquier.

El amor y la dedicación que su ama y autora le pone a cada torta, cupcake o cookie es notoria y se agradece. Recetas propias, calidad en la materia prima y unas decoraciones fabulosas hacen de este lugar un obligado del barrio.

La cocina

Hacen tortas, mini tortas, cupcakes, cookies y algunos postres. Todo, pero cuando digo todo me refiero a absoultamente todo lo que probé, es impecable.

Ya sea con una mini torta de crema de nueces y castañas con ojuelas de coco, otra de chocolate con mousse de chocolate blanco adentro o una galletitas de lima o de coco, los sabores quedan en la boca y no se parecen a ninguno otro.

Junto con un té Lady Grey de Twinings, la mejor (aunque todas son dignas de ser probadas) a mi gusto fue la de peras y avellanas. Descolla. La cheesecake preparada con queso Finlandia y decorada con frutillas frescas también se merece un aplauso.

Otras de las delicias que me tocó degustar y que ampliamente recomiendo son los alfajorcitos de Azul (rellenos de dulce de leche), los macarons y los cupcakes tanto de críticos como el de cremecheese de dulce de leche.

La atención

El local no está diseñado especialmente para la atención de mesas y sin embargo, es muy buena. Las pasteleras y mozas son cordiales y te van a explicar muy diligentemente qué trae cada una de sus creaciones.

Lo mejor

La pastelería. No tengo forma de describirles lo rico que es todo. Si tienen un ratito y justo la ven desocupada, siéntense en la única mesita del local. Sino, no se desalienten y llevense unas buenas porciones para probar en casa.

Lo peor

Honestamente no hay nada que pueda considerar como lo peor de mi experiencia allí. ¡Nada fue malo! El local es relativamente pequeño y si hay mucha gente, la convivencia se dificulta pero considerando que no es el espíritu de la marca que todos se ubiquen sino que se lleven los productos no es algo malo.

Cada una de las cosas que probé rondan entre los $5 y $34. Nada caro si tenemos en cuenta lo delicioso que es. No puedo hacer más que recomendarlo sinceramente. Abre sus puertas todos los días a partir de las 10 hasta las 20.