No es un misterio: se dice, y con mucha razón, que Buenos Aires es una ciudad que nunca duerme. Esto es uno de los principales atractivos no solamente para los porteños que viven acá, sino también para los miles de turistas que nos visitan todos los años. La oferta de restaurantes, clubs y bares que está abierto todos los días hasta altas horas de la madrugada (algo impensable en algunos países de afuera) es más que tentadora, pero también es abundante. A veces es difícil saber dónde salir, porque corremos el riesgo de terminar en un lugar que no sea el mejor, o que por ser “destinado a turistas” no tenga los mejores precios.

Los After Office se popularizaron en Buenos Aires hace algunos años, y desde ese entonces los barrios del Centro porteño ofrecen un menú interesante con descuentos y promociones que pueden aprovechar tanto turistas como locales. Con el correr del tiempo, todos los bares se fueron sumando, así que no es extraño ver bares repletos de personas un martes después del horario laboral. Aunque casi todos los establecimientos tienen After Office de algún tipo, algunos se destacan por su oferta y por su calidad.

El primero que destacamos es Puerta Roja. Ubicado en el corazón de San Telmo (Chacabuco 733), apenas algunas cuadras después del circuito turístico de Plaza Dorrego y oculto detrás de, justamente, una puerta roja, este bar no necesita más presentaciones ni ostentaciones. Es ampliamente difundido y recomendado entre los hostels de la zona, y todos los porteños que trabajan en el Centro subieron sus largas escalinatas alguna vez.

¿Cuál es el atractivo principal de Puertita, como es conocido por sus asiduos? No es por su decoración ecléctica y típica de pub, ni tampoco por su carta de cervezas (interesante) o de comidas (los supernachos son un verdadero desafío). Cualquiera que haya entrado aunque sea a Puerta Roja conoce el Chili Bomb, su trago característico, imitado pero nunca igualado. Se trata de un shot de Chili vodka de Smirnoff sumergido en media pinta de bebida energizante, no apto para los débiles. Apenas subimos las escaleras nos topamos con la barra (en mi experiencia siempre repleta, pero con una atención rápida y eficiente, y con mucha buena onda), pero también hay mesas y sillones donde sentarse, y mesas de pool. Atención, porque el lugar no es demasiado grande, así que es recomendable llegar temprano.

Ahora nos mudamos al barrio de Palermo, para adentrarnos en el mundo de la cocina india y de las especias en Bangalore Bar. Para comer, es recomendable ir en pareja (tienen una muy buena selección de comida india), pero para ir a tomar algo después de la oficina, Bangalore también tiene sus tragos secretos que se tienen que pedir sí o sí. A pasos de Niceto Vega, en Humboldt 1416, Bangalore es un lugar chiquito, con varios pisos (generalmente en el de arriba se come) y para poder ver la carta tenés que acercarte a la barra. Sin embargo, en esta movilidad constante está el encanto del bar.

Su especialidad es un trago que seguramente algunos hemos tomado hasta el hartazgo: el Gin Tonic. Pero en Bangalore, nos encontramos con una receta original de la bebida, basada en jarabe de quinina, lima, limón, soda, y por supuesto, Gin. Además, Bangalore cuenta con una variedad interesante de cervezas, locales e importadas.

De nuevo en Palermo, donde los bares abundan, nos encontramos con Dubliners. Como su nombre indica, es un típico pub irlandés con buena cerveza, buena onda y un espacio propicio para charlas post-oficina. Ubicado en Humboldt 2000, a solo unas cuadras de Bangalore, la onda es diferente. Todos los días hay 2x1 en cervezas y la onda es más dinámica que en la mayoría de los bares. Te dan tu cerveza más una ficha de poker para canjear la próxima.

La comida es muy buena, y varía entre sticks de pollo rebozados con salsa barbacoa hasta ensaladas y hamburguesas, pero lo más destacable es la cerveza. Tirada, refrescante y a buen precio, Dubliners es uno de los secretos mejor guardados de Palermo. Está en una zona tranquila (donde no hay otros bares tan concurridos) por lo cual nos podemos garantizar un buen after sin molestias.

Finalmente, nos volvemos a mudar a Recoleta, a la calle Libertad 1275, donde nos encontramos con un reducto británico en plena ciudad porteña: Jack The Ripper. Todos los días Jack The Ripper (sí, nombrado por ese famoso asesino en serie de la Inglaterra victoriana) nos ofrece una buena carta de comidas, rock británico a todo volumen, y ricas cervezas para degustar de lo lindo.

Lo bueno de Jack es que es una opción descontracturada en pleno Recoleta, que no se caracteriza precisamente por su ‘poca seriedad’. Los precios también son accesibles y, como Puerta Roja, también es un secreto a voces gracias a su poca ostentación.

Vamos a seguir con nuestro recorrido de los mejores After Office de la ciudad en entradas posteriores, ¡estén atentos! Y ya que estamos, pueden ofrecer sus propias recomendaciones en los comentarios.

Fotos: Guía Óleo, La Puerta Roja