En muy poco tiempo, la Confitería Richmond pasó de ser un elegante bar con variadas propuestas gastronómicas y una gran historia detrás, a lo que pueden ver en la foto: vidrios pintados de blanco para ocultar el desmantelamiento del local, que puede convertirse en una tienda deportiva. Pero ahora esta posibilidad está frenada, gracias a una orden judicial que tiene el objetivo de detener las modificaciones y recuperar los muebles que ya se habían retirado.

Todo empezó a principios de mes, cuando se supo que sus dueños planeaban la venta de esta confitería de estilo inglés que tiene más de 80 años de historia, por cuyas mesas pasaron grandes personalidades como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges o Leopoldo Marechal. El destino pensado por sus futuros dueños, un grupo inversor, era completamente distinto al original: convertirlo en el Nike Store más grande de la Ciudad.

Si bien el horario de atención ya era reducido, el 16 de agosto fue su cierre y los empleados comenzaron a reclamar por su fuente de trabajo, al igual que por los sueldos atrasados. Al mismo tiempo, organizaciones como Basta de Demoler y legisladoras como María José Lubertino, entre otros, se encargaron de denunciar y buscar una salida al problema. ¿El motivo? La Richmond es uno de los 60 bares notables de la Capital.

Y finalmente, la Justicia escuchó: el juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario porteño, Fernando Lima, emitió una resolución que impide "cualquier modificación, restauración o alteración en la estructura" y el frente, así como retirar los muebles. En el caso de los que ya fueron quitados, deberán devolverlos. Al mismo tiempo, tendrá que haber una custodia policial durante las 24 horas, para garantizar que se cumpla esa medida.

Sin dudas, una buena noticia para mantener uno de los tantos lugares emblemáticos de Buenos Aires, que aportan al patrimonio arquitectónico e histórico. Ojalá que, muy pronto, pueda volver a funcionar como lo hizo hasta hace poco.

Foto: Urgente24