Es elegante por dentro y por fuera, con una historia y una arquitectura destacable. Pero, por sobre todas las cosas, es uno de los cafés notables de Buenos Aires. Se trata de la Confitería Richmond, un emblema de la Peatonal Florida, que corre el riesgo de desaparecer para dar paso a un local completamente distinto: una casa de ropa deportiva.

Aunque el edificio de estilo inglés goza de protección cultural por parte de la Ciudad y también forma parte de los bares notables, sus dueños están a punto de venderlo a un grupo inversor, que pretende convertirlo en el Nike Store más grande de la Capital. Mientras tanto, ya no se puede jugar al billar y el horario de atención fue reducido.

Por las mesas del lugar conocido como la Richmond, pasaron intelectuales como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Eva Méndez, Samuel Glusberg, Ricardo Güiraldes, Leopoldo Marechal, entre otros. Aparte de esas personalidades, otra curiosidad es que lo construyó Julio Dormal, el arquitecto belga que participó de la construcción del Teatro Colón.

El local tiene una superficie de 1500 metros cuatrados que están distribuidos en dos plantas. Al ingresar, nos encontramos con la confitería, mientras que avanzando por un pasillo, llegamos al restaurant. La elegancia se ve en su arquitectura, pero también en las sillas y sillones tapizados en cuero, o la decoración con arañas holandesas de bronce y revestimientos de roble de eslavonia.

Pero tras más de 80 años de existencia, este lugar destacado podría ser cerrado y cambiar completamente su actividad comercial. De todas maneras, el Ministro de Cultura Porteño, Hernán Lombardi, y la legisladora María José Lubertino, están analizando si este convenio entre sus propietarios y el grupo inversor es legal. A partir de ahí, se evaluará si es posible mantenerlo en funcionamiento como hasta ahora. Esperemos que así sea.

Foto: Jorge Puente