En cada barrio de Buenos Aires, hay lugares o atracciones que se ganaron el cariño de los vecinos y forman parte del gran imaginario colectivo de la Ciudad. Un ejemplo lo tenemos en el Parque Avellaneda, donde supo funcionar el famoso trencito, que recorría más de un kilómetro por las instalaciones de lo que alguna vez fue la Casona de los Olivera.

Su historia, curiosamente, empieza en otro punto de la Capital: el Zoológico de Buenos Aires, que está ubicado en Palermo. Durante 1908, el Concejo Deliberante autorizó a lanzar una licitación pública para construir un tren que recorriera todo el Jardín Zoológico, algo que se concretó un año después.

Recién en 1929 se ordenó la mudanza a su ubicación actual, porque era más interesante que funcionara en un parque público, sirviendo también como un medio de transporte para los que iban al polideportivo. Así, se habilitó un recorrido de unos 1300 metros que partía de la estación Clemente Onelli.

Cuando ocurrió la inauguración oficial en 1936, recibió el nombre de Expreso Alegría, operado entonces por el genovés Juan Cugusi. El servicio era gratuito para los chicos que iban a la colonia, únicamente los lunes, miércoles y viernes durante dos horas diarias. Los expertos en temas ferroviarios dicen que dicho tren fue fabricado por la firma Decauville.

Su época dorada fue en los años '50, cuando hubo que sumar dos locomotoras diesel de Ruston & Hornsby, porque creció notablemente la demanda. Aparte de aumentar la potencia, también fue necesario poner en servicio vagones más grandes, que por ese entonces no tenían techo.

Más allá de su fin turístico, las formaciones y las vías necesitan un mantenimiento adecuado. Como esto no ocurrió, el famoso trencito dejó de regalar alegría a los chicos en 1998, porque el equipamiento estaba en mal estado. Se lo rehabilitó en 2007, con entrada libre y gratuita, pero dejó de funcionar poco tiempo después.

Hace pocos días, el Gobierno porteño anunció que se hará una nueva puesta en valor, durante la cual se arreglarán tanto la locomotora como las vías y durmientes. Y así, cuando se terminen estas obras, volverá a escribir su propia historia en el barrio y la Ciudad.

Fotos: SkyscrapperCity | Meridiana | Gabrielsus