Hoy se recuerda el nacimiento de Adolfo Bioy Casares, uno de los más grandes escritores argentinos, que logró ser todo un referente en el género fantástico. Como otras importantes figuras de la literatura, su ciudad de origen fue Buenos Aires, donde surgieron sus historias que dieron la vuelta al mundo, recibiendo importantes reconocimientos.

Fue hijo de Adolfo Bioy Domecq y Marta Ignacia Casares Lynch, formando parte de una familia con buen pasar económico, lo cual le permitió dedicarse de forma exclusiva a las letras. Así fue que, teniendo apenas 11 años, escribió su primer cuento: Iris y Margarita. Si bien cursó y abandonó distintas carreras universitarias, el retirarse a una estancia de sus padres para dedicarle muchas horas a la lectura, también contribuyó a su formación como escritor.

Un momento clave de su vida fue en el año 1932, cuando conoció a Jorge Luis Borges, quien se convirtió en una de sus tantas influencias. Además, fueron grandes amigos y hasta llegaron a escribir novelas policiales juntos, como Seis problemas para don Isidro Parodi.

Pese a esto, Bioy Casares poseía un gran talento propio, el que puede verse en las originales tramas de cada uno de sus libros. Una marca registrada son sus libros que narran la vida cotidiana de los protagonistas quienes, de repente, se encuentran con hechos misteriosos e inexplicables.

Entre sus novelas, cuentos, poesías, ensayos y guiones de cine más conocidos, podemos encontrar El sueño de los héroes, Dormir al sol, El lado de la sombra, El gran Serafín o Historias desaforadas, entre otras obas. Gracias a ellas, recibió importantes galardones, incluyendo el Premio Miguel de Cervantes, que es el más destacado en la literatura hispana. Incluso, fue declarado Ciudadano Ilustre de una Buenos Aires que lo inspiró a hacer una llamativa reflexión:

Me pregunto si parte de Buenos Aires de ahora que ha de recoger la posteridad no consistirá en episodios y personajes de una novela inventada por Borges. Probablemente así ocurra, pues he comprobado que muchas veces la palabra de Borges confiere a la gente más realidad que la vida misma.

Bioy Casares falleció el 8 de marzo de 1999 y, hoy en día, sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta. Justamente, el mismo barrio que lo vio nacer y en el cual planean que una calle lleve su nombre, como un nuevo homenaje a su genialidad made in tierras porteñas.

Foto: Zona Literatura