Buenos Aires es un crisol de culturas, y esto se ve reflejado, obviamente, en su gastronomía. Desde hace varios años, vienen surgiendo una serie de restaurantes que le ponen énfasis a una de las culturas latinas más antiguas: la mexicana. Se dice que los recetarios son una forma de entrada a la cultura de un país, por lo que, dada la presencia de pocos inmigrantes mexicanos en el país, la llegada de la comida mexicana nos llegó por sorpresa a varios.

Hay una oferta variada de comida mexicana, pero lamentablemente no se explora demasiado las posibilidades culinarias a las que se puede llegar, sino que se recurre a usar siempre los tres mismos platos: quesadillas, tacos y burritos. Claro que esto tiene que ver con la disponibilidad de los ingredientes usados en otro país. Seguramente todos hemos comido esto en algún momento, y hace poco incluso abrieron varias sedes de la cadena California Burrito Co. Estos platos poco tienen que ver con los originales, y aunque sirvieron como puerta de entrada para que muchos probaran la comida mexicana por primera vez, existen otros restós en Buenos Aires que se mantienen más fieles a la cocina tradicional.

  • Frida Kahlo: ubicado en el barrio de Belgrano, Frida Kahlo fue uno de los primeros restaurantes mexicanos en aterrizar en Buenos Aires. Además de las comidas típicas que ya son figurita repetida, Frida Kahlo ofrece enchiladas, pescados, y muchos vegetales. Atención porque quizás los platos son poco abundantes, y si no se pide lo suficiente se pueden quedar con hambre. Además, otro contra que tiene es que solamente se puede pagar en efectivo. A pesar de sus altibajos, Frida Kahlo sigue siendo uno de los restaurantes de comida mexicana más destacados de Buenos Aires, otorgando la propuesta más típica y respetuosa de las costumbres mexicanas.

  • El Salto de las Ranas: en Barrio Norte, El Salto de las Ranas es una propuesta un poco más económica pero no por eso más rica. El restaurante cuenta siempre con buenas promociones y 2x1 a través de diferentes servicios, pero esto no significa que baje la calidad: el relleno de los tacos viene servido en cazuelas generosas, de buen sabor. Aunque la carta no es demasiado extensa y nos quedamos nuevamente en estos tres platos que se repiten hasta el hartazgo, la estrategia del Salto de las Ranas es presentarse como una taquería y ofrecer una linda experiencia a la luz de las velas.

  • La Fábrica del Taco: se trata de una nueva opción palermitana que se concentra sobre todo en los tacos. No esperemos demasiada opulencia de su ambientación o de la presentación de los platos: si vamos a La Fábrica del Taco buscamos una experiencia canchera, con buena música y buena comida. Se jactan de tener a los "únicos taqueros" de Buenos Aires, importados especialmente desde México. La comida está buena aunque se trata más de vivir una cena o almuerzo modernos y distendidos.

  • Lupita: la Lupita es un exponente de comida elaborada mexicana de buena calidad y presentación. Por supuesto, esto se ve reflejado en el precio y en el tiempo que tenemos que esperar para conseguir una mesa, pero vale la pena. Además de los tres platos típicos, las enchiladas son imperdibles, y hacen un guacamole decente. Dos motivos son suficientes para asistir a Lupita: la ambientación y la barra. El espacio de Lupita es enorme, tiene diferentes opciones para elegir dónde sentarnos, y además cuenta con una fusión de lo tradicional y lo moderno mexicano. La barra, por su parte, es imponente, con una Virgen de Guadalupe como figura principal. La especialidad de la casa: unos mojitos increíbles.

  • Xalapa: otro reducto de Palermo donde se come bien pero no barato. Xalapa es bastante caro pero tiene una carta mucho más extensa que los restaurantes que dicen ser mexicanos. Es recomendable llegar temprano porque generalmente se llena, sobre todo en los fines de semana. No todos son contras: puede que nos encontremos con un lugar lleno y que tengamos que sacrificar la billetera, pero no nos vamos a quedar con hambre. Uno de los detalles fundamentales con los que cuenta Xalapa son sus porciones abundantes, casi gigantes. La ambientación también es decente, pero lo que realmente vale la pena es probar algunos platos que no están presentes en la oferta de los restaurantes más conocidos de Buenos Aires.

Foto: ulterior epicure en Flickr