A todos nos ha pasado: es fin de semana y las ganas de cocinar escasean. Por suerte, desde hace ya varios años que se impuso la moda del "delivery" en Buenos Aires, así que seguramente, escondidos en algún cajón de la cocina, tengamos a manos algunos aliados imprescindibles: los menúes del delivery. Desde pizzas y empanadas hasta comidas más elaboradas o parrilladas, casi todos los restaurantes porteños cuentan con un servicio de delivery que nos acerca la comida a nuestras casas.

Ya desde hace rato no me pasa que un camarero o recepcionista de algún local de comidas me diga: "no tenemos delivery". Porque a esta altura, para poder competir con otros establecimientos es necesario que tengan un servicio de entrega a domicilio. Algunos han logrado ser maestros en el arte del delivery; otros han sabido aprovechar el nicho y se dedican exclusivamente a hacer entregas, sin tener mesas disponibles para comer en los locales.

Sin embargo, a veces pedir deliveries puede ser engorroso, problemático y generar mucha ansiedad. Que se olvidaron del pedido, que la moto se perdió, que nos trajeron mal la orden: todo puede pasar, entonces es necesario tener una breve guía para saber cómo afrontar el pedido de un delivery.

Por supuesto, no es ninguna ciencia, y quizás para algunos de ustedes estos consejos sean una obviedad, pero todavía existen personas que le tienen algo de miedo al delivery. Así que nos arremangamos y discamos el número, para afrontarnos a lo que se viene...

  • Saber qué se quiere pedir: son muchas las personas que llaman a los restaurantes sin tener en claro exactamente lo que quieren. Entendamos que las personas que están del otro lado del teléfono, aunque tienen el conocimiento que queremos, están tomando pedidos desde hace horas. Mucha gente se enoja porque los recepcionistas del delivery los tratan mal; es entendible, porque se debería tener un mínimo de cortesía, pero para agilizar el tiempo y ahorrarnos un mal trago, lo mejor es saber de antemano qué es lo que vamos a pedir. Lo que nos lleva al siguiente consejo.

  • Tener una carta del restaurante a mano: hoy en día todos los restaurantes tienen una versión folleto de su carta para delivery. La tienen disponible en la puerta de sus locales, y si la pedimos por teléfono cuando hacemos nuestra primera orden, nos la envían con gusto. De hecho, a todos nos debe haber pasado: hacemos un pedido y cuando nos llega encontramos no sólo lo que ordenamos, sino también una infinidad de papeles con promociones, cartas e imanes para pegar en la heladera. No desechemos esto rápidamente, porque la carta va a ser nuestra arma secreta para superar el delivery en un santiamén.

  • Organizar las cartas: soy una persona organizada, pero a veces mi cocina es un desastre. Por la fuerza tuve que aprender la importancia de tener un lugar reservado para guardar las cartas de los locales de comidas, porque después de perder una y otra vez la de mi restaurante favorito, tuve que desarrollar un método. Podemos guardarlas en cualquier lugar que nos guste, pero lo relevante es que estén todas a mano para cuando tengamos ganas de llamar.

  • Avisar del monto del pago: cuando hacemos un pedido, es importante que se tenga bien en claro con cuánto dinero se va a pagar. Fundamentalmente porque la gente que hace el delivery muchas veces lo hace con el cambio justo, que se les da en la caja de los locales, y si cambiamos a último momento podemos tener problemas a la hora de la entrega. En general, los recepcionistas de los pedidos nos informan el tiempo de demora, y nos preguntan con cuánto vamos a abonar. Tengamos en cuenta esto antes de llamar, así nos ahorramos dificultades más adelante.

  • Revisar el pedido: hay que aprender a controlar la ansiedad y antes de correr para abrir el paquete dentro de casa, es necesario revisarlo. De nuevo, es algo que aprendí por experiencia personal. Errar es humano, y en los establecimientos más populares de la Ciudad es entendible que las personas se olviden de ciertas partes de la orden, o que envíen otros pedidos por equivocación. Es mejor perder un minuto de nuestras vidas revisando mínimamente el paquete que tener que esperar otra hora para comer.

  • Reclamar: en caso de que efectivamente el pedido esté equivocado, no tengamos miedo de reclamar. Conozco muchas personas que prefieren comer algo que no ordenaron a llamar para pedir que envíen lo correcto, y este es un temor infundado. Generalmente las personas que nos atienden tienen buena onda con respecto a los errores, y no tienen problema en reenviar el pedido lo más rápido que pueden. Incluso, ante el error, algunos locales envían una guarnición o un postre de cortesía.

Con estas "reglas" mínimas se puede llegar a tener una experiencia placentera del delivery. La clave reside en la rapidez, que, en esencia, es el espíritu fundamental del delivery.

Foto: Antes de que te vayas luna