Hace poco menos de un año, se lanzaba en Buenos Aires el Sistema de Transporte Público en Bicicletas, también conocido como bicing. Con la idea de fomentar el uso de una alternativa ecológica y sana para movernos por la Ciudad, consiste en un programa de alquiler gratuito de bicis en 21 estaciones, ubicadas en su mayoría en el Centro. Esta semana, se inauguraron dos puntos en la Plaza San Martín y el cruce de Nueve de Julio e Independencia. Como este último queda en mi barrio (¡al fin!), me decidí a probar cómo funciona esta propuesta como parte de mi vida cotidiana. Y acá les cuento mi experiencia.

La inscripción

La mecánica es bastante sencilla, por lo cual la gran mayoría de ustedes podrá inscribirse sin problemas. Basta con acercarse a cualquiera de las estaciones y llenar un formulario o hacerlo online para ahorrar tiempo. En ambos casos, es necesario presentar un documento de identidad y la factura de un servicio a nuestro nombre (con hasta dos meses de antigüedad y sin deuda), en original y fotocopia. En el lugar elegido, nos toman una foto y debemos elegir una contraseña de cuatro dígitos que utilizaremos para cada operación, como si fuera un cajero automático.

Las bicicletas

Son las conocidas como playeras, con el color amarillo que caracteriza a esta gestión del Gobierno porteño. Hace poco tiempo se empezó a utilizar un nuevo modelo con elementos más robustos y otros cambios pensados para manejar con más comodidad. Como accesorios, tienen un canasto, espejo retrovisor y un timbre. Además, se les incluyó un sistema de identificación que busca desalentar los robos, aunque no cuenta con seguimiento satelital o mecanismos similares (lo cual sería muy positivo).

El viaje

Cada alquiler nos permite utilizar las bicicletas durante dos horas, recorriendo exclusivamente el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Transcurrido ese tiempo, debemos entregarlas en cualquier punto de alquiler (no necesariamente debe ser el de partida), aunque también es posible hacer una renovación por un período igual. Por eso, es muy recomendable tener impreso o bajar al celular el mapa de las ciclovías y las estaciones, para evitar sanciones innecesarias. Esa misma información también está disponible para usuarios de Foursquare, aunque falta actualizarla con las últimas inauguraciones.

Aunque intenté salir de Independencia y Nueve de Julio, que queda en una zona muy concurrida por estudiantes universitarios, no pude hacerlo por problemas con la conexión a Internet. Así que tuve que acercarme al puesto ubicado frente a la Legislatura porteña, donde completé la inscripción y me entregaron la bicicleta y el casco. Una ventaja de ese lugar es que está a metros de una ciclovía y queda cerca de la nueva peatonal Suipacha, donde también se habilitaron carriles especiales.

El motivo de mi viaje era hacer un trámite en el Centro, cerca de la Plaza Roma (frente al Luna Park, donde también hay una estación. Y ahí me encontré con un problema: como la red de ciclovías todavía no es muy extensa, tuve que hacer varias cuadras por Corrientes, compitiendo con autos, colectivos y camiones, algo que puede ser traumático para quienes recorren la Capital en dos ruedas por primera vez.

Al llegar, opté por finalizar mi recorrido ahí, aunque es posible estacionar en una serie de lugares lugares (gratuitos y pagos), siempre y cuando respetemos el plazo de alquiler de la bici. A la vuelta sí pude hacer el trayecto que tenía planeado, en 14 minutos, los cuales incluyeron también el tiempo que me tomó sacar las fotos para este post. Sin dudas, mucho menos que viajar en colectivo o en subte, especialmente si hay una combinación de por medio.

Conclusiones

El servicio es muy fácil de usar, con una atención cordial, y se nos entregan todos los elementos indispensables para efectuar el recorrido. Aunque las bicicletas son bastante sencillas, cumplen su función a la perfección en esta zona urbana. El horario es amplio (lunes a viernes de 8 a 20 y sábados de 9 a 15), por lo cual es útil para trabajadores y estudiantes. Para momentos de ocio, en cambio, es probable que debamos recurrir a otras alternativas.

Como cuestiones que se pueden mejorar, creo que debería contratarse algún tipo de seguro contra robo, para que los usuarios estemos exentos de sanciones si sufrimos un delito. Además, como ya les comenté durante la reseña, sería importante seguir ampliando la red de ciclovías. No sólo para aumentar la seguridad de todos los ciclistas sino también porque, en este sistema, debemos pagar el reemplazo de todo lo que se rompa, ya sea por negligencia o accidente.

Por otra parte, como siempre suele comentarse, esta no es la solución definitiva para mejorar el caótico tránsito porteño, algo que se resuelve con medidas mucho más contundentes como extender los subterráneos. Pero sí ayuda a empezar un cambio cultural que nos invita a adoptar la bicicleta para los trayectos cortos, algo que aparte de reducir la contaminación, tiene un impacto positivo en nuestra salud. Lo bueno es que cada vez la utiliza más gente, algo que también se refleja en las estadísticas. Y ustedes, ¿probaron este sistema? ¿Qué opinan?