El Sistema de Transporte Público en Bicicletas es una excelente opción para movernos por Buenos Aires de una manera sana, ecológica y económica, en especial cuando debemos hacer trayectos cortos en la zona céntrica. En mi caso particular, empecé a utilizarlo hace poco menos de un mes, pero está en funcionamiento de manera experimental desde hace casi un año. Y ahora, parece que llegó el momento de aprender de la experiencia.

Según contaron ayer en Clarín, el sistema ya tiene 30.900 usuarios registrados, los cuales hicieron más de 260 mil viajes en las 650 bicis que se pueden conseguir en 21 estaciones. Más de la mitad de los recorridos son por cuestiones laborales, según una encuesta de la Subecretaría de Transporte, mientras que después vienen los relacionados con estudios. El análisis de estos datos llevó a que, desde el 1ero. de noviembre, se modifiquen algunas reglas.

A partir de esta fecha, sólo se podrá usar la bicicleta durante una hora, en lugar de las dos que se autorizan actualmente. Esto se debe a que la duración promedio de los viajes es de unos 40 minutos y también porque así se evita que esté estacionada por un tiempo prolongado, o sea, sin usarla. De esta forma debería resolverse un problema que suelo encontrar cada mediodía: la falta de bicis en las estaciones.

Aparte de indicarlo en la página oficial del servicio, también se estuvieron enviando mails al respecto, para no agarrar a nadie desprevenido. Esto es importante porque, desde el 16 de noviembre, también se aplicarán las penalidades por demoras en la devolución, que van desde la suspensión por una semana hasta la cancelación definitiva del contrato.

Me parece que estas novedades no afectan demasiado a los usuarios actuales del servicio, porque tenemos la posibilidad de renovar el alquiler con sólo acercarnos a una estación e indicar nuevamente nuestros datos. Eso sí: como las bicicletas van a tener más uso, también debería programarse la renovación de la flota, porque hay bastantes que ya están muy deterioradas.