Sí, lo vimos impreso en varias oportunidades en el costado de los buses turísticos de Buenos Aires, pero se trata de una verdad innegable: Buenos Aires es una ciudad de cafés. Desde los que lo toman cortados hasta los que los prefieren bien fuertes, los cafés y cafetines de Buenos Aires son casi una institución porteña.

Además de los cafés notables de los cuales hemos hablado repetidas veces, también hay otros establecimientos más jóvenes pero no por eso menos buenos. En algunos lugares de la ciudad porteña podemos disfrutar de un café delicioso, por un buen precio, y además pasar una grata experiencia en algunos de estos locales. Además, no se trata solamente del sabor del café, sino que tenemos que pensar también en el acompañamiento y la ambientación de los lugares, puesto que tomar café puede ser toda una experiencia. Desde cadenas con varias sucursales hasta lugares de autor, armamos una lista con diez lugares imperdibles para tomar café.

  • Café Martínez: desde ya varios años que Café Martínez es una de las cafeterías líderes del mercado, ofreciendo una buena variedad de cafés y pastelerías. Se fundó en 1933, y nos ofrece una buena variedad de café gourmet, además de geniales recomendaciones sobre cómo tomar café. Todas estas variedades, para los más vagos, se pueden adquirir a través de internet, pero recomendamos visitar algunos de los locales para degustar también alguna de sus tortas, que son verdaderamente imperdibles (aunque muchas de ellas, una bomba). Las direcciones están disponibles en su sitio web.

  • Establecimiento General de Café: el Establecimiento también es uno de los líderes en lo que a café refiere. Aquellos que estemos acostumbrados a diferenciar por marcas los tipos de café, ahora nos vamos a encontrar con regiones (algo así como lo que podemos ver en Starbucks, pero más refinado), y además con cafés exóticos que tienen sabores únicos. No solamente se puede tomar café ahí sino que además nos podemos comprar bolsas para llevar a casa, aunque seguramente no lo vamos a poder hacer tan bien como ellos. Las direcciones están disponibles en su sitio web.

  • El Camarín de las Musas: también conocido por oficiar como teatro, El Camarín de las Musas nos da un buen café y una gran experiencia de deguste. Abrió en plena época de crisis, a finales de 2001, y desde ese entonces ha sido hogar de muchas obras. Sin embargo, queremos destacar la calidad de su café, una buena propuesta. Si tenemos cafés literarios, ¿por qué no tener además cafés teatrales? Está ubicado en Mario Bravo 960.

  • Las Violetas: no nos vamos a cansar de hablar de Las Violetas, porque se trata de uno de los cafés históricos más importantes de la ciudad y un símbolo del barrio de Almagro. Si no nos sentimos atraídos por la ambientación del lugar, o por su pastelería impresionante, al menos tenemos que conceder que tiene uno de los mejores cafés de la ciudad. Y bueno, tampoco vamos a decirle que no a algunas de sus masas, que son pasión de multitudes y que además causan colas interminables en el establecimiento los fines de semana. Está ubicada en Medrano y Avenida Rivadavia.

  • Como en Casa: los que quieran acompañar su café con buenas tortas y masas, pueden dirigirse tranquilamente a Como en Casa, porque no se van a sentir defraudados. El local es uno de los más lindos pero mejor escondidos de Buenos Aires, sobre todo en Belgrano, así que está garantizada una buena dosis de tranquilidad mientras bebemos de a sorbos una rica y humeante taza de café. Tiene muchos platos de autor así que es una gran opción para cualquier merienda de fin de semana.

  • Florencio: bien coqueto y ubicado en Recoleta, Florencio es un local chiquitísimo, pero imperdible. Cuenta con una barra en donde podemos apreciar sus trabajos de pastelería (genial para que se nos haga agua la boca mientras esperamos). Una de las cosas ambiguas - porque es tanto buena como mala - del local es que tiene tan sólo cuatro mesas. Aquellos que quieran aguantar la espera podrán disfrutar de algunas variantes de café más que interesantes, como el café Nutella, a base de esa deliciosa pasta de avellanas que, cuidado, puede resultar adictiva.

  • Café Tortoni: vamos con otro clásico. Considerado el primer café de Buenos Aires, el Tortoni fue abierto a fines del siglo XIX y aún hoy es conocido por ser una de las cunas del tango porteño. En sus mesas se sentaba Carlos Gardel y sus secuaces, y hoy en día podemos disfrutar de un café delicioso además de una ambientación digna del 2x4. Aunque la mayoría de los días se llena por completo, tanto por locales como por turistas, y los precios no son totalmente accesibles, no se puede negar que una mínima taza de café hay que tomarse, aunque sea una vez en la vida, en el Tortoni.

  • Chez Pauline: uno de los locales más jóvenes de la lista, pero que se las trae. Ya les hemos hablado de Chez Pauline en otra oportunidades, y también destacamos su pastelería. Pero hoy vamos a hablar también del café. Tengo la desgracia de no gustar demasiado del té, así que está bueno sorprenderse con un buen café en lugares especializados en infusiones. Aunque no cuenta con una carta de café demasiado extensa como otros establecimientos, el sabor es lo que importa, y eso destacamos del café de Chez Pauline.

  • Muma's: sí, seguramente conozcan a Muma's por sus famosos cupcakes, sin embargo, el café del local es para destacar. Quizás está influenciado por el sabor de su pastelería (aún no lo he probado solo), pero es una buena forma de bajar esas torres gigantescas de cupcakes que nos ofrecen los locales de Muma's, y un buen sabor para cortar con alguna recorrida por Palermo.

  • Bonafide: también nos encontramos con otra cadena de cafeterías donde además podemos comprar paquetes de café de filtro para disfrutar en casa. De nuevo, nos podemos encontrar con una buena variedad de café porque en eso se especializan, pero también tienen geniales alfajores, chocolates, y muchas otras cosas con alto contenido calórico para después arrepentirse.