Vamos a aceptarlo desde un comienzo: trabajar en el Centro porteño puede ser muy estresante. No solamente por la vorágine laboral que podemos tener dentro de la oficina, sino además, porque tanto a la ida como a la vuelta, la hora pico transforma al Centro de Buenos Aires en un tumulto de personas, automóviles y colectivos que no parecen cesar de hacer ruido y escándalo. Esto no se detiene en la hora de almuerzo, y a veces puede ser complicado encontrar un lugar donde poder desconectarse de las tareas diarias y descansar.

Puede ser complicado, sí; pero no imposible. En el Centro hay de todo, y esto incluye también lugares para descansar. Algunos de estos lugares son históricos y muy bellos; otros, nuevos, y finalmente, otros no tuvieron ese destino originalmente pero fueron "adoptados" por los oficinistas de la zona como un lugar de descanso. Así que si sos nuevo en la difícil tarea que es trabajar en el Centro, esta pequeña enumeración puede servirte para poder salir del estrés y encontrar un lugar único para relajarte.

Plaza de Mayo:

La Plaza de Mayo es gigante, y aunque muchos podrán argumentar que no es un buen lugar para desconectarse, dada la cantidad de gente que pasa por ahí todos los días, a toda hora, no olvidemos también que es un espacio verde donde hay lugar para todos: para los que se quieren sentar en un banco, los que van en grupo y quieren sentarse en el pasto, y hasta para los que toleran la presencia de las palomas y quieren darles de comer.

La idea es esta: se puede comprar algo para comer en algunos de los múltiples locales aledaños a la plaza, que no escasean, y disfrutar de la comida en la plaza. Sino, podemos elegir pasar un momento tranquilo en la tarde y comprar un helado en la heladería de la Abuela Goye, ideal para el verano ardiente. Y bueno, si no hay ganas de comer, con tomarse un momento frente a la fuente para admirar la arquitectura de la Casa Rosada, basta y sobra.

Puerto Madero y Reserva Ecológica

Hace algunos años que Puerto Madero se ha transformado en un polo empresarial, y no solamente un barrio de lujo. Por sus calles siempre vamos a encontrar a los oficinistas corriendo a sus lugares de trabajo, y aunque en los comentarios sobre artículos de Puerto Madero siempre vamos a encontrar detractores del barrio, afirmando que se trata de una estructura artificial, también lo podemos pensar como un buen lugar de descanso para las personas que allí trabajan, alejadas del estrés y del movimiento del Centro porteño, que se encuentra a meros pasos.

En Puerto Madero podemos encontrar una multiplicidad de espacios verdes que son bastante grandes, y además, cuenta con la cercanía de la Reserva Ecológica para pasar un buen almuerzo de viernes. Los que no sean temerosos de las cosas que comen, pueden disfrutar de las parrillas andantes de la Costanera, que todos los mediodías se llenan de gente que puebla sus precarias mesas de plástico y devora sándwichs de bondiola y otras delicias del oficinista, no aptas para el paladar de lujo, quizás, de los residentes estables de Madero.

La Manzana de las Luces

La historia es también una parte importante de la ciudad. Hace algunas semanas les contamos sobre el aniversario, y también un poco sobre la Manzana de las Luces, uno de los puntos más antiguos de Buenos Aires. Pero una visita a la Manzana no tiene por qué ser algo que pase una vez en la vida, sino que puede transformarse en una rutina relajante.

En la Manzana de las Luces se puede comer, tomar un café, pasar el rato y simplemente desenchufarse. Quizás no tenga las opciones que nos brinda un espacio verde, y puede que se vaya del rango económico de muchos, que no quieren gastar demasiado en un almuerzo laboral, pero, es una buena opción para los que buscan una pequeña isla dentro del movimiento del Centro.

Hotel Intercontinental

He aquí un lugar escondido en plena Buenos Aires. El Hotel Intercontinental cuenta con una plaza interior que conecta las calles Moreno y Alsina, en el cual podemos disfrutar de un rato al aire libre, en dos calles pequeñas pero importantes que casi siempre cuentan con un gran tráfico no solamente de autos, sino de oficinistas.

Todos los mediodías, se agolpan en la plaza del Hotel, un camping improvisado, decenas de personas que almuerzan (sobre todo en verano) en los pastos de la plaza, que además se encuentra muy bien cuidada. No tenemos que ser huéspedes del hotel para poder apreciar esta encantadora plaza, en la que realmente podemos desconectarnos caminando algunos pasos.

Foto: Panoramio